lunes, 9 de febrero de 2015

Work in progress

La cuestión es que mi mente es una contradicción constante.
La eterna lucha entre mis deseos aparentes, los deseos profundos de los que sólo percibo briznas, los deseos ajenos y la creación de lo que yo opino deseos ajenos,
condimentados con una figura de metro ochenta rebosante de distorsiones disfrazadas de inseguridad y de excusas, sólo orientadas a sí misma, repleta de ideas y energía escondidas bajo la apariencia de inconsciencia.
Con ganas de quitar la venda autoimpuesta mientras le hace doble nudo de forma maquinal.
Ganas de nitidez desgarradora, inspiradora, (...)
Voy desollándome, desenterrando niveles de mi mente y conducta al tiempo que disfruto de los gritos que emite cada milímetro de mi persona.
Voy en busca de mí.

domingo, 8 de febrero de 2015

La jodida monotonía de mi propia autodestrucción me consume. Te lees y no te sientes. No eres capaz de saborear tu sangre. Y dejas de plasmarte. Pero necesitas hacerlo, necesitas esas punzadas que se cuelan en tus ojos y gritan desde allí. Necesitas respirar tu dolor. Pero no si éste ha perdido su esencia. O tú al pasarlo al papel.
El aire que respiras va a seguir siendo el mismo, así que has de dar la vuelta a tus pulmones o inundarlos un poco de ti.
Necesitas volver a nacer. Y, para eso, morir, arder. Pero lo que te lleva a ello eres tú, es la forma que adoptan tus ideas cuando creas. Y, no puedes crear. Un jodido bucle infinito.
Y en medio del bucle desentierras seis o siete esqueletos cuya existencia ni conocías, y, pam