Todo guerrero necesita parar a respirar entre batalla y batalla, fundirse con la increíble bocanada de aire que se transforma en lo único existente. Llenarse la vida a través de un trago de agua, notar como baja, recorre, nutre cada milímetro.
Muchas gracias por la fuerza, la energía y la suerte. Pero no necesito esta última, puesto que reboso determinación. Sé lo que tengo, sé lo que quiero, y ahora sólo falta que se me formen callos sobre los que ya cubren mis manos.
Apúntame y dispara, vida, nada puede hacer que pare. Porque soy viento. La brisa que acaricia tus pestañas o el vendaval que destruye tu ciudad. El viento que no necesita nacer y que no teme morir, porque ES. Soy el viento del vacío.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
jueves, 3 de diciembre de 2015
J03123015.
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