miércoles, 4 de marzo de 2020

3demarzodehacetres

''No hace sol. El tres de marzo de hace tres años tampoco lo hizo. Era viernes y hacía mucho frío.
Ese día cambié la oda al salvajismo que no dejaba de escuchar desde hace semanas por la maqueta de lalu.
Yo estaba en el limbo, en un bucle desde hace meses, estaba saturada, estaba agobiada, estaba angustiada pero también con ganas porque esa noche salíamos. Me encontraba un poco rara porque la Gata había muerto el día anterior y me enfadé mucho por ello. No entendía nada. Un mes antes estaba diciendo a tres metros de nosotros que ese era el último conci en el que cantaría su a cappella. Y ahora, ahora qué.
Quedamos, follamos, bebimos, y a la calle. Todos íbamos como las grecas y yo estaba on faia, sin dejar de hablar con absolutamente todo el mundo, sin dejar de pulular de un lado para otro de forma casi compulsiva, como siempre. Se me fue de las manos, como siempre.
Acabamos cada uno en un lao con gente aleatoria, y en lugar de quedar pa que te vinieses a mi casa a dormir, como siempre, me llamaste y discutimos. De forma muy intensa, de forma muy definitiva. Como nunca.
Esa noche mi compi de piso me había advertido que se levantaba a las seis de la mañana, que estuviese al loro porque iba a matarme como la despertase.
Y lo hice, porque me puse a gritar, a llorar, a dar golpes. Me tomé lo que hacía año y medio que guardaba porque me sobrepasó todo.
No podía más.
Acababa de tirar a la basura el único plan vital que me había hecho ilusión desde que tengo memoria, el plan que yo pensaba profundamente que iba a cambiarlo todo, acababa de tirar a la basura a la persona que sentía que más me había entendido en la vida, acababa de tirar a la basura toda posibilidad de avance.
Jamás iba a salir de la depresión que llevaba años arrastrando. San Miguel no había servido de absolutamente nada. A lo mejor no me había dejado la piel tanto como creía. Porque me juraron y perjuraron que eso serviría. Al resto le había servido. Si a mí no, por algo sería. A lo mejor yo no era lo que creía y llevaba toda la vida engañada y engañando sin saberlo. Pero, y si lo sabía? Soy mala?
Vivía en el puto caos y lo único que hacía era romperlo todo. No veía futuro porque lo único que creía haber construido siempre acababa hecho trizas. Por mí. Rabia, rabia, rabia. Estoy enfadadísima.
Culpabilidad, más. Toneladas. No podía respirar. No quería despertarla pero no podía respirar. Ansiedad.
Vivía en una mentira en la que le contaba a todo el mundo que estaba mejor, como intentando convencerles de que yo tenía solución, de que no se fuesen. Porque qué miedo si se iban. Más. En los últimos tres meses se había ido gente muy muy importante. Me negaba a despertarme dos días después y tener que empezar de nuevo a construir algo pero desde más atrás. Porque llevaba años haciendo eso y NUNCA salía bien, porque siempre la cagaba en medio y a la mierda. Qué puto sentido tenía todo.
Pero por otro lado, yo no quería morirme. Sabía que tenía tanta vida dentro que el mundo la necesitaba. Como si fuese un puto dios, sabes.
Y me imaginé a mi madre llorando. Sin haber tenido una despedida, sin entender nada. No, no podía hacerle eso. Pero me encontraba muy rara, estaba quedándome dormida. Me fui corriendo a vomitar pero no salía nada. En serio? Todo el mundo habla de que poto diez veces por noche y pa una vez que lo necesito no puedo? Joder.
Le llamo pero no me lo coge porque es muy tarde, normal. Te llamo o no te llamo? No quiero llamarte a ti porque no quiero que pienses que soy una niñata que quiere tu atención. Pero no sé qué hacer y tú siempre me guías.
El metro está cerrado y tardaría media vida en llegar al hospital. No tengo un pavo y no puedo pagar un taxi.
Te llamo. Me dices que llame al samur. Los llamo. Me tratan fatal por teléfono. Es viernes por la noche y tienen que estar saturados de comas etílicos de quinceañeros.
Pero van a venir. Te llamo y te lo cuento, y aunque te estabas yendo a tu casa me dices que te das la vuelta y me esperas en el hospital.
Los del samur me gritan y yo ya no entiendo nada. Joder, he despertado a mi compañera. Me va a echar del piso.
Me va a echar del piso. Qué hago yo sin casa ahora. 
 A dónde voy. Los del samur me hacen mil preguntas y yo sólo puedo responder que no me quiero morir, es lo único que me sale decir. Casi no puedo articular palabras. Se están poniendo nerviosos y yo sólo puedo llorar, berrear.
Imágenes muy confusas. Me siento vulnerable y desprotegida, quiénes son estos.
Urgencias, sala de espera abarrotada. Aún no has llegado y como me duerma aquí me van a robar. La enfermera me habla mal porque soy como una niña de dos años que sólo llora. Tengo como niebla en la cabeza y no controlo lo que hago. Llegas. Me abrazas. Gracias. Lo siento. No quería hacerte esto. Estoy inconsciente a ratos.
Estoy esperando mi lavado de estómago como oro en paño. Pero no. No. No. La enfermera dice que me van a dar una crema de pollo pa que se me baje el ciego y que luego vemos. De pollo no, joder. Pero ya no puedo hablar, no me sale y sólo emito ruidos. Inconsciente.
Abro los ojos y no sé dónde estoy. He soñado mil millones de cosas y no sé qué es real y qué no. Tengo imágenes confusas que no pueden ser reales porque por qué coño voy a estar atada yo a una silla de hospital. Por qué estoy en una camilla desnuda mientras desconocidos me lavan y hablan de mi tatuaje de la tripa.
He viajado a Nueva Orleans, a Cuba y a un hospital de Almería. Y en alguno de esos sitios ha pasado algo.
Vale, no, estoy en el hospital. Y hay muchos tubos. Oigo voces muy familiares pero no sé dónde estoy. Mi abuelo dice que me he despertado. Ese olor me suena. Tú estás ahí. Mi hermano está. Le siento. Me da la mano. Alguien canta? Qué hacen aquí si estoy en un hospital tan lejos, cómo han venido. Cómo he acabado yo aquí, qué ha pasado. 
Por qué me ponen en silla de ruedas si yo puedo andar. Siempre he podido andar, cómo no voy a poder. Lo intento en mi minuto lúcido y las piernas no me sostienen. Lloro y me vuelvo a dormir porque esto tiene que ser mentira.
Hace sol fuera y está nevando. Esto es Madrid? 
Han pasado tres semanas desde el tres de marzo? No puede ser. Estáis flipando.
Dónde he estado yo este tiempo y qué ha pasado en medio? Por qué hay tantos tubos y por qué yo no tengo voz? Por qué me cuesta horrores respirar? Por qué las manos me tiemblan tanto?  Esta enfermera es un amor, qué maja. Me pesan los párpados.
Oigo que van a trasladarme pero como todo esto tiene que ser mentira no sé a dónde. No. No, joder. Tenéis que decírselo a mi familia porque viven muy lejos. Pero sigo sin voz. Estoy en la camilla y la están moviendo. Abren y cierran puertas. Una habitación con mucha luz y mi madre está ahí. Pesa diez kilos menos que la última vez que nos vimos. Qué ha pasado, mamá. Da igual todo porque es muy cariñosa.
Pues sí que estaba en Madrid. Sí han pasado tres semanas. QUE HE HECHO QUÉ? No entiendo nada.
Lo siento. Pero no lo entiendo.
Pero, y ahora?''

Sólo decir que amor eterno pa mi gente en el día más intensito del año y en todos los demás,
que viajar a la frontera marca a la gente y qué magia DE VERDAD estar aquí