Es como una montaña.
Estás en lo más bajo, y, cuando te
das cuenta, ya has subido al sesenta y cinco.
Tu posición va aumentando en altura, hasta que, en el cien,
no sabes ni quién eres, ni si alguna vez conseguirás salir
del pozo en el que estás humdiéndote cada vez más.
Pero sí, lo haces, o, al menos tú, Elio, porque,
cuando has llegado a la cima, sólo te queda
bajar poco a poco la colina. Esto último
no puedes hacerlo sin haber pasado por lo peor,
es imposible, ¿comprendes?
Y si para ello tienes que apoyarte en nosotros, debes hacerlo.
DD.
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