Bueno, en unas pocas horas llegará aquello que la sociedad acostumbra a celebrar, mi cumpleaños.
Desde el último han pasado muchísimas cosas, y, menos un par de ellas,
no las cambiaría por nada.
Ya que, ha sido junto a esa gente.
Esos mostoleños, esos skaters de la biblio, esos ''bikers'' del sk8park,
esos Supureros, alcorconianos (?), cubenses, serranillinos, esos madrileños,
y, ese jaeniense. (Sí, lo sé, me he inventado la mitad de los gentilicios, pero bueno)
Esas madrugadas, mañanas y tardes, bebiendo, fumando, riendo, vagueando,
ocupando céspedes, gradas, parques, pistas, casas, piscinas.
Siempre en compañía de nuestra Freeway y de las cookies, claro.
Esa gran masa negra y fosforita que éramos al movernos, de más de sesenta personas.
Esos cumpleaños que se celebraban tres semanas seguidas, aunque hubiesen sido hace meses,
tan sólo para reunir a la gente.
Esos recreos, tan cortos.
Esos problemas que no llegaban a formarse del todo.
Esas miles de canciones puestas, sin oír el final de ninguna.
Y, esas miles de fotos que hay de aquellos tiempos.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
lunes, 28 de mayo de 2012
Haz caso de tus propias palabras.
Lo hice todo, por ti. Y así reaccionaste, así estamos.
Pero, creo que ya es hora de cambiar de aire, de visión, de actitud.
Puede que me haya dolido, sí, pero, también he de decir que me has hecho pasar los mejores
momentos, todos los días.
Así que, aquí termina todo, con sus buenos y sus malos recuerdos.
Me sorprende esa capacidad que tenemos de hundirnos en la miseria con ambos.
De cerrar los ojos, evocar el pasado, hasta quedarmos empapados en lágrimas,
una y otra vez, sin compasión propia.
Sin ganas ni ánimos de detenernos.
Hasta que un día, despertamos y no se nos viene automáticamente a la cabeza.
No pensamos a cualquier hora en su tacto, en su olor, ni en nuestros errores.
Ya no necesitas esas peculiaridades que hacían que fuese especial.
Simplemente, estas te hacen gracia.
Y, al fin, te sientes libre, porque, seguiste el consejo, te hundiste tanto que rebotaste con fuerza.
Pero, creo que ya es hora de cambiar de aire, de visión, de actitud.
Puede que me haya dolido, sí, pero, también he de decir que me has hecho pasar los mejores
momentos, todos los días.
Así que, aquí termina todo, con sus buenos y sus malos recuerdos.
Me sorprende esa capacidad que tenemos de hundirnos en la miseria con ambos.
De cerrar los ojos, evocar el pasado, hasta quedarmos empapados en lágrimas,
una y otra vez, sin compasión propia.
Sin ganas ni ánimos de detenernos.
Hasta que un día, despertamos y no se nos viene automáticamente a la cabeza.
No pensamos a cualquier hora en su tacto, en su olor, ni en nuestros errores.
Ya no necesitas esas peculiaridades que hacían que fuese especial.
Simplemente, estas te hacen gracia.
Y, al fin, te sientes libre, porque, seguiste el consejo, te hundiste tanto que rebotaste con fuerza.
domingo, 20 de mayo de 2012
Let's go to war.
Siempre vuelve.
Después de semanas soleadas, la lluvia regresa a nuestras vidas, es inevitable,
es lo que marca un ciclo. Haciendo, con ello, que volvamos a cubrir nuestras
piernas con pantalones largos, para protegernos del frío, aislarnos de lo que podría dañarnos.
Disastrous Death.
Después de semanas soleadas, la lluvia regresa a nuestras vidas, es inevitable,
es lo que marca un ciclo. Haciendo, con ello, que volvamos a cubrir nuestras
piernas con pantalones largos, para protegernos del frío, aislarnos de lo que podría dañarnos.
Disastrous Death.
domingo, 13 de mayo de 2012
Será difícil. †
Un día te despiertas, creyendo que todo será igual que ayer, quejándote por ello,
por pequeñas cosas insignificantes, y, te dan la noticia, de que algo como eso ha cambiado.
Que no volverás a ver, tratar, reír, enfadarte con alguien. No con razones, al menos.
Porque ese alguien ya no está.
Y tú no lo apreciaste en su momento.
Diste por supuesto que sería inmortal, y, sin darte cuenta, un viernes entra en coma irreversible,
un domingo, que tú habías pensado normal, muere. Entonces, sabes que no olvidarás nunca esta fecha.
por pequeñas cosas insignificantes, y, te dan la noticia, de que algo como eso ha cambiado.
Que no volverás a ver, tratar, reír, enfadarte con alguien. No con razones, al menos.
Porque ese alguien ya no está.
Y tú no lo apreciaste en su momento.
Diste por supuesto que sería inmortal, y, sin darte cuenta, un viernes entra en coma irreversible,
un domingo, que tú habías pensado normal, muere. Entonces, sabes que no olvidarás nunca esta fecha.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Ese tipo de persona del que te enamoras.
Acaba de conocer a aquella chica, y, más que ninguna otra cosa, me llamó la atención su aspecto.
Era menuda, y, con un acento que no alcancé a distinguir.
Sus ojos claros y rasgados hacían que se asemejase a un astuto felino, capaz de leer en tu mirada,
sobre un alargado rostro, enmarcado por los mechones más cortos de su melena.
Esta era larga, muy larga, me estaba dando cuenta. Teñida de el más vivo de los rojos,
brillaba, atrayendo el interés sobre sus ligeras ondas, naturales.
La raya que separaba su cabellera por la mitad, dejaba al descubierto
unas finas y cuidadas cejas, dando un aire misterioso al conjunto de sus pestañas.
Llevaba pantalones extremadamente cortos, con algún que otro agujero
sobre el estampado jamaicano, de los que salían unas oliváceas piernas,
rematadas en unas desgastadas deportivas.
Sobre una respingona nariz, su sonrisa no era de anuncio, y sus largos colmillos destacaban,
pero, en conjunto, estaba en perfecta armonía con el resto de sus rasgos;
parecía elegida y puesta allí por un escultor profesional.
Según fue pasando el día, observé, que aunque poco habladora, siempre tenía las palabras adecuadas.
Sin presumir de ellos, había demostrado unos inmensos conocimientos musicales,y culturales en general.
Delgada, aspecto inocente pero revolucionario, como salida de una película.
Quien no se enamorase de ella nada más conocerla, pensé, debía de ser un loco.
Sólo una ley.
Entonces, bajó la persiana de su habitación, y se agarró las rodillas, encogiéndose cuanto le permitían sus
esbeltas extremidades.
Intentaba evadirse del mundo, hacerse tan pequeña que nadie pudiese detectarla,
gritarla, que nadie enturbiase su tranquilidad.
Aquella tan sólo era una de las miles de broncas con sus padres,
sobre las que no hablaba a nadie.
Tenía miedo de... ¿decepcionarlos?
No, pero, justo ese momento, el de mayor sensibilidad del ser humano,
en el que uno tiene que independizarse poco a poco,
le había pillado por sorpresa, en cuanto a ellos.
Quería poder ser valerse por sí misma,
pero, teniendo la seguridad de un apoyo en los momentos de flaqueza.
Se acurrucó aún más, sin dejar de temer el futuro.
Ev.
esbeltas extremidades.
Intentaba evadirse del mundo, hacerse tan pequeña que nadie pudiese detectarla,
gritarla, que nadie enturbiase su tranquilidad.
Aquella tan sólo era una de las miles de broncas con sus padres,
sobre las que no hablaba a nadie.
Tenía miedo de... ¿decepcionarlos?
No, pero, justo ese momento, el de mayor sensibilidad del ser humano,
en el que uno tiene que independizarse poco a poco,
le había pillado por sorpresa, en cuanto a ellos.
Quería poder ser valerse por sí misma,
pero, teniendo la seguridad de un apoyo en los momentos de flaqueza.
Se acurrucó aún más, sin dejar de temer el futuro.
Ev.
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