miércoles, 2 de mayo de 2012

Ese tipo de persona del que te enamoras.


Acaba de conocer a aquella chica, y, más que ninguna otra cosa, me llamó la atención su aspecto.
Era menuda, y, con un acento que no alcancé a distinguir.
Sus ojos claros y rasgados hacían que se asemejase a un astuto felino, capaz de leer en tu mirada,
sobre un alargado rostro, enmarcado por los mechones más cortos de su melena.
Esta era larga, muy larga, me estaba dando cuenta. Teñida de el más vivo de los rojos,
brillaba, atrayendo el interés sobre sus ligeras ondas, naturales.
La raya que separaba su cabellera por la mitad, dejaba al descubierto
unas finas y cuidadas cejas, dando un aire misterioso al conjunto de  sus pestañas.
Llevaba pantalones extremadamente cortos, con algún que otro agujero
sobre el estampado jamaicano, de los que salían unas oliváceas piernas,
rematadas en unas desgastadas deportivas.

Sobre una respingona nariz, su sonrisa no era de anuncio, y sus largos colmillos destacaban,
pero, en conjunto, estaba en perfecta armonía con el resto de sus rasgos;
 parecía elegida y puesta allí por un escultor profesional.
Según fue pasando el día, observé, que aunque poco habladora, siempre tenía las palabras adecuadas.
Sin presumir de ellos, había demostrado unos inmensos conocimientos musicales,y culturales en general.
Delgada, aspecto inocente pero revolucionario, como salida de una película.

Quien no se enamorase de ella nada más conocerla, pensé, debía de ser un loco.

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