jueves, 28 de junio de 2012

Cartas desde mi cárcel.



Otra vez, había vuelto a suceder.
Se miró al espejo, no era tan grave, podría taparlo con algo de maquillaje. Recordó una de las peores veces, llegó borracho, su país había perdido un partido importante, y ella simplemente, estuvo en el lugar equivocado y el momento equivocado, como todos los días desde hace cinco años.
Después de los golpes, estuvo horas inconsciente, o, al menos, eso dijo él, ya que también se enfadó por esa falta de responsabilidad que tuvo ella al descuidar las tareas domésticas tanto tiempo.
En aquella ocasión, ni el más caro de los cosméticos pudo cubrir las cicatrices de su día a día, por ello, tuvo que fingir haber ido a un balneario, para que nadie se preocupase.
Tras una ducha, aprovechando que él se había marchado, se dispuso a ordenar viejos artilugios, lo que le trajo a la memoria miles de recuerdos, todos ellos inundados por un amargo sabor, el mismo final, siempre la misma víctima y la misma justificación, aunque, hubo un momento en el que dejó de usarlas, ya ni lo necesitaba, me tenía completamente en sus manos.
Manos, esas manos, cuánto había vivido yo con ellas, más que con las de mi amada madre. Cuántas veces, al principio, las anheló, y, tras meses, cuánto las temió, pasando ya a costumbre.
Pero, desde hace un mes, las cosas estaban empezando a cambiar. Y nunca más volverían a ser lo mismo, eso seguro.
Un gran giro en su vida es lo que significaba, para mal o para bien.
Su hijo, el que era su esperanza desde hace unas semanas, el que llevaba en el vientre, había muerto por la misma causa que lo hizo mentalmente ella misma hace años.
Sus ataques, sus manos.







Agradecimientos especiales por esto a mi Prototipo.



Disastroüs.

martes, 26 de junio de 2012

Ruido de botellas.

El sonido de un cráneo al romperse contra el pavimento, algo que te vincula a la realidad.
El dado del tiempo, con su azar.
La insipidez emocional de una máscara, con su insustancialidad.
El aire te hace soluble, áspero al tacto, llamativo a los ojos de insensatos.
Inyecciones letales, a base de rabia, apariencia y ficción.
Experiencias definitivas que afinan el sentido de la sublevación acabarán con tus gritos.

Disastroüs.

jueves, 21 de junio de 2012

Cuarenta y cuatro veces.

Mañana. Tu cumpleaños, hermano.
Hace ya un año y un par de meses que lo eres, y todo por mi afición a la fotografía,
menos mal que decidí hacer aquellas fotos.
Veintidós veranos has vivido ya, eso suena a experiencia, ¿no?
Experiencia que transmites con la finalidad de ayudar, de enseñar, y, bueno, a veces de putear un poco.
Que muchísimas felicidades, vikingo, porque, te las mereces.