El sonido de un cráneo al romperse contra el pavimento, algo que te vincula a la realidad.
El dado del tiempo, con su azar.
La insipidez emocional de una máscara, con su insustancialidad.
El aire te hace soluble, áspero al tacto, llamativo a los ojos de insensatos.
Inyecciones letales, a base de rabia, apariencia y ficción.
Experiencias definitivas que afinan el sentido de la sublevación acabarán con tus gritos.
Disastroüs.
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