Qué importante fuiste, ¿no crees?
Centraba todos mis actos en ti, eras el destino de cada brizna de mi realidad.
Cuánto daño me hiciste y cuánto te quise.
Y me alegro de ser capaz por fin de poner ese verbo en pasado, porque me
ha costado alrededor de un año.
El otro día nos encontramos, estuvimos hablando, recordando,
fotos, risas. Y ahí comprendí el por qué de ese año.
Eras un buen actor, y sabías conseguir tus propósitos.
Ahora ya no nos hace falta actuar, afortunadamente,
y me alegro de poder contar con alguien que, al fin y al cabo, me conoce tanto,
que ahora sí me quiere.
No hay comentarios:
Publicar un comentario