viernes, 4 de enero de 2013

Chaotic roots.

Rafael Viñas, hoy es tu cumpleaños.
Es el segundo que te felicito, creo, quizás el tercero, Hércules da fe de ello,
y, a cada año voy conociéndote un poquito más.
Todo ha cambiado, ¿verdad?
No sé, es que, hemos pasado bastantes cosas.
Lo primero, decirte que muchísimas felicidades, porque creo que en lo que llevo
conociéndote has pasado suficientes cosas como para merecértelas.

Hace bastante tiempo que te conozco, desde que en primero
discutíamos y nos llevábamos mal porque éramos unos 'emos frikis' para ti.
Recuerdo lo alto que me parecías, y lo mal que me caías, la verdad.
Después, al año siguiente, empezaste con una de mis mejores amigas, plis plas.
Llegamos a ese verano, a ese 16 de junio.
Recuerdo que eran las tres de la mañana y mi primo, Andrés, y yo, decidimos salir de casa
con la guitarra, el skate, y un cono gigante.
Fuimos buscando gente, pero no había absolutamente nadie, por lo que nos sentamos en medio
de las colis, y nos pusimos a tocar. En eso, aparecen dos chicos, y, mi primo saluda al
menos a uno de ellos. Empezamos a hablar,
me doy cuenta de que uno de ellos era aquel chico tan alto del instituto, y, el otro, su amigo Aitor.
Seguimos la conversación, y empiezo a preguntarme por qué me caía tan mal,
si en realidad, parece super majo. Total, que dos o tres horas después, nos despedimos.
Entonces, nos agregamos al tuenti y empezamos a hablar todos los días, qué cambio más radical.
Ahí, empezaste a formar parte de mi vida.
Porque, fue un verano muy largo, uno de los mejores de mi vida, y tú estuviste en él.
Tratamos temas insustanciales, como el kalia oxiaction, pero también temas bastante importantes.
Recuerdo a la perfección aquel día, en el que, después de las fiestas de Cubas, septiembre,
hablamos de personas importantes en nuestras vidas, de cómo habían cambiado,
de todo lo que había pasado esa noche, de sentimientos, y largo etcétera.
Me parecía impresionante estar manteniendo esa conversación con 'el chico alto del instituto'.
A partir de ese momento, tuvimos mucha más confianza, a decir verdad.
Ese curso tuviste muchos, muchos problemas académicos, personales, familiares, etc,
y, me alegro infinitamente de que confiases en mí en esos instantes, de que me dejases
intentar ayudar, y de que consiguieses solucionarlo, porque
no demasiadas personas lo habrían conseguido.
En este verano, nos hemos visto mucho menos, aunque al principio de este no fuese así.
Pero, estoy sumamente orgullosa de decir que, desde mi punto de vista,
puedo contar contigo, cosa que demostraste, sin ir más lejos, el día del ambulatorio.
Nadie que no fuese tú habría ayudado a
una borracha, yo, que llegase con la mano sangrando tanto, nadie se habría preocupado de llevarla al ambulatorio en lugar de dejarla ahí, pudiendo haberte metido en un problema.
Es eso a lo que me refiero. Podrías haberte metido en algún problema, y, no sólo te dio igual, sino que evitaste que nos metiésemos nosotras en uno.
No somos la clase de persona a la que les hace falta hablar todos los días,
ya que, siempre que el otro se encuentre bien, estaremos tranquilos.
Sabemos que podemos contar con el otro para aquello que haga falta,
ya que, hay confianza suficiente como para contar cualquier cosa y ayudar en ella.
Rafa, que has sido, y eres, sumamente especial para mí,
por eso cuando te veo, me alegras enormememente el día,
y  tengo que ir corriendo a darte un abrazo, a hablar contigo, como
si no hiciese tres o cuatro meses que no nos vemos, como
si el tiempo no hubiese pasado para nosotros.
Porque, detrás de todas esas gilipolleces propias, sabes estar ahí.
Que, creo que no hace falta decir, que te quiero, mucho, que te quiero de verdad.
Espero que este año no sea el último en el que escriba algo así, en el que te felicite,
que haya muchos muchos muchos más.

Eva García Rincón. 04012013.

No hay comentarios:

Publicar un comentario