domingo, 5 de mayo de 2013

ONNNNN FIRE.

Hace poco más de un mes que sabemos el uno de la existencia del otro; 
empezamos hablando en semana santa, pero, tengo la sensación
de conocerte desde hace mucho más tiempo.
No sé... a veces es como leerme a mí misma, increíble. 
Que, ¡muchísimas felicidades!, que los veinte años no se cumplen todos los días.
Y, la verdad es que, en mi opinión, es la edad clave, 
la edad en la que realmente puedes decidir sobre ti mismo, que es lo que, en definitiva, marca.
Poco a poco voy descubriendo cosas sobre ti, y cada una me impresiona más.
Espero poder seguir faneando, paneando, y gabeando contigo hasta dentro de bastante tiempo,
poder seguir mandándote buhitos, chikluohgueando, comentando películas, debiéndote mil monumentos,
compartiendo chocolate, mandándote canciones de Cthulhu, güinflieando,
recibiendo caballos homosexuales de la montaña, continuar buenosdíaseandote cada mañana,
poder seguir llamándote casi de madrugada, contarte que no puedo entrar en casa,
preguntarte quince veces si te drogas, poder seguir razonando cosas sin sentido alguno.
Seguir diciendo que nada de Jorges, que su voz se parece a la tuya y no al revés.
Seguir recibiendo montajes de fotos de Ameba Noel, de Mounu pelirrojo.
Porque, sinceramente, me parece que es necesario, que es la sal de la vida.
Me gustaría, también, ir alargando esto dentro de unos años.
Ir añadiendo vivencias, recuerdos e idioteces características, a medida que el tiempo pase,
a medida que sepa más de lo que te preocupa, lo que te motiva, los cereales que no soportas, y detalles similares. 
Realmente, no sé qué más decirte, porque, tengo muchas y pocas cosas que añadir aquí.
Así que, aunque esto no es un enorme testamento, creo que he dejado ver lo que quería decir,
o al menos eso espero. Que, de verdad me alegras, Manu, y que *icono de berenjena, icono de dragón*.

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