Fluye, arde, fúndete con el tiempo, con el viento.
Comprendo que la gente no escriba sobre ti, porque, realmente, no resulta fácil, ya que tú mismo no lo eres.
Comenzaré describiendo la sorpresa que me llevé cuando, al conocerte, comprobé que mis primeras impresiones acerca de ti no habían sido erróneas.
Eres complejo, vivo, serio. Eres, quizá, más profundo de lo que te gustaría.
Eres tan complicado que me abruma quedarme aquí. Me abruma ni encontrar palabras.
Eres completamente distinto al resto de gente que he conocido, un reto mental.
Otra cuestión que me resultó realmente chocante fue descubrir lo parecidos y distintos que somos. Cómo, siendo tan similares en ciertos aspectos poco usuales, y, compartiendo una forma de ver el mundo, podemos en realidad ser tan diferentes.
Me gusta poder descubrirte, explorar el interior de tu cabeza y compartir birra, porque, nunca me llevo una decepción ni encuentro allí lo que espero.
Te asustas a ti mismo porque en tu persona hay algo más allá de lo que se puede ver, lo que se puede escuchar. Hay cosas que ni tú conoces, que seguirán ahí esperándote.
Es poco usual que, gente a la que conozco en este momento de mi vida, llegue realmente a hacerse un hueco en ella. Es poco usual que me interese e importe la suya. Es poco usual sentir que realmente puedo entender el interior de alguien.
Pero, en otro aspecto más, rompes esquemas.
Teclado también lo hace.
Recuerdo a la perfección la sensación de ser una completa psicópata en el primer contacto, vía Internet, que tuvimos. Fue por completo representativo. Y muy gracioso e inquietante.
Espero ser capaz de continuar esto en breve, porque no es ni la mitad de lo que me gustaría haber dicho.
Eva García.
No hay comentarios:
Publicar un comentario