sábado, 23 de abril de 2011

Senda.

Las siete de la mañana, Ávila, mi primo, mi hermano,
sin habernos acostado, congelados en la terraza
del cuarto piso, descalzos, haciendo fotos al cielo
del amanecer, y, picándonos entre nosotros.




Ir corriendo a las tres de la mañana, cuatro pisos abajo,  para, sigilosamente, 
coger tres puñados de guisantes congelados, subir de nuevo, apostarte en el cuarto
de baño por ser la habitación de mejor luz, y, hacerle fotos a guisantes, 
para cumplir el deseo de un amigo. 
Tirarlos después, por la ventana, teniendo cuidado de no dar al coche
de algún familiar.



 




 Despertarse tarde, salir a la terraza de mayor altura,
y, ver esto.





DD.

viernes, 22 de abril de 2011

Historia histórica.

Quiero que te despiertes preguntándote
qué es de mí en este instante.
Quiero que te cuestiones si estaré bien allá donde vaya.
Quiero que te des cuenta, de que, contigo,
seré todo lo feliz que alguien podría desear,
que, según mi criterio, es lo más importante, por ahora.




DD.

Immorally insane.

Todo  es como una partida de ajedrez.
Depende de lo que tú hagas, el contrario
se moverá de una manera o de otra.
Una vez que has cometido un error, no puedes
lamentarte, sino intentar enmendarlo.




DD.

Mil guerras he perdido ya; me vuelvo a levantar.

Puedo ver tus fotos hasta caer dormida,
puedo escucharte hablar, artificialmente
puedo poseer un difusor, con tu aroma,
puedo recordar momentos, en los que, todo ello actuó,
pero, ahora, no puedo tenerte a mi lado,
rozándome, silenciándote para mirarme.
No puedo abrazarte, ni, quedarme perpleja por tu actitud;
porque no estás.
Algo tan simple, y, que me cuesta tanto asimilar.
No es lógico, es... ¿amor? Lo desconozco; te echo de menos.
Eva García.

martes, 19 de abril de 2011

Tan sólo un número.

¿Qué ha pasado aquí?
¿Qué ha cambiado?
Lo desconozco, realmente, pero, algo grande ha sido.
Hace seis meses y dos días que nos conocemos.
Hace dos meses, que no nos reconozco al hablar.
Que no tenemos conversaciones interminables.
Sabía que, al fin y al cabo, pasaría; siempre pasa.



Un abismo de posibilidades tengo enfrente.
Me siento rara, mucho.


Me gusta que te quejes de mí, que te rías,
pero no que me preguntes ''¿Qué tal?'',
me gusta callarme, y mirarte, que me mires, y quedarme en blanco,
sin saber qué hacer. No me gusta olvidar.
Me gusta volver feliz a casa, después de reirme como nunca.
Me desagrada que se acabe el calor,
porque, con ello, viene la vuelta a la rutina.
Me gustan los bosques, muchísimo.
Los skateparks, también.
Me gusta intentar hacerle fotografías a la nada.
También me gusta no conseguirlo, por ser imposible.
No me gusta que me gustes.
Tampoco, desconocer lo que dices.


Eva García.

domingo, 17 de abril de 2011

domingo, 10 de abril de 2011

Identidad.

Y ahí está, sobre el asfalto,
el cuerpo muerto de un joven libertario.

DD.

miércoles, 6 de abril de 2011

Primer día.

Algoritmo.

Un peso muerto contra el pavimento.
La elegancia, no se vende.
Para ellos somos un rebaño,
al que, dando comida con olor a podredumbre,
tienen derecho a quitar la lana.

Antes de decir nada, observa y  escucha.

No cambiaré mi nombre, ni mi persona por ti.
Ya lo hice, muchísimo, y, no estoy dispuesta
a volver a ello. El rpoblema es que, te necesito cerca.
Más cerca que a mí misma.

DD.

Clamar en tu oído.

"En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sentáronse en rueda a conversar en susurros, en estos términos:
Primer Ego: -He vivido aquí, en este loco, todos estos años, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de día y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar más mi destino, y me rebelo.
Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.
Tercer Ego: - ¿Y de mi qué decís, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasión y fantásticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.
Cuarto Ego: -El más miserable de todos vosotros soy yo, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.
Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginación, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado... soy yo, y no vosotros, quien tiene más derecho a rebelarse.
Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los días en imágenes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos... Soy yo, el solitario, el que más motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.
Séptimo Ego: - ¡Qué extraño que todos os rebeléis contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misión prescrita de antemano! ¡Ah! ¡Cómo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un propósito y un destino marcado! Pero no; no tengo un propósito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vacío espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afanáis recreándoos en la vida. Decidme, vecinos, ¿quién debe rebelarse: vosotros o yo?
Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.
Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas."

Khalil Gibran.