+Estar enamorado es agotador.
-Ya lo creo.
+¿Estás bien, papá?
-Sólo... Estoy enamorado.
+Y... ¿Por qué no... intentas algo?
-Hija, las cosas a esta edad son mucho más complicadas que a la tuya... Bendito amor adolescente, dónde quedaste.
Pero sabía que no era cierto, era lo mismo. La misma sensación de hormigueo en el estómago, sentirse igual de reconfortado, nervioso, y feliz. Los mismos vuelcos al corazón, pero, con unos cuantos enredos de por medio.
El amor, sea cuando sea, es igual de doloroso, necesario e irracional. Aunque, su preciosísima hija tendría mucho tiempo de comprobarlo por sus propias experiencias, así que, la dio un beso en sus prominentes y amanzanadas mejillas y se despidió.
Eva Disastroüs.
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