Aunque sea un brillo momentáneo, fugar, efímero, merecerá la pena.
Además, ya estarás consumido, quedando reducido a cenizas.
Tu último recuerdo fue una pequeña llama, en expansión, que iba carbonizando tu propio ser.
Un héroe al que se le derritieron sus alas de cera por volar demasiado cerca del sol,
y que acabó precipitándose de nuevo contra el suelo.
Disastroüs-
POLEEE
ResponderEliminar