La desesperación te consume,
los hilos de tu alma se van fundiendo poco a poco con la ira, rabia, e incluso con el miedo.
Desearías matarlas, abandonarlas, dejarlas a su suerte.
Están bebidas e insoportables, otra vez.
Ayer decidiste tomártelo con calma, pero hoy eres incapaz; son idiotas.
En realidad te vendría bien hacer lo mismo que ellas un día, coger cuatro litros, olvidarte de tus preocupaciones, de la responsabilidad con la que siempre cargas y comenzar a beber desentendiéndote. Pero no puedes,
tú no eres así.
Esa no es tu filosofía de vida,
pero de vez en cuando, sí la suya.
Sabes que no es costumbre en ellas, que nunca les dan estos arrebatos, pero, era importante, incluso necesario.
Te acuestas, con ganas de tomar la cama, para que tus ideas dejen de fluir de manera automática, y te levantas sin demasiados ánimos. Sigues furiosa, y decepcionada.
Bueno, la muerte llamará a su puerta.
-Neckkface.
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