miércoles, 30 de julio de 2014

No hay calma tras mi tormenta, tan solo

Estoy entrando otra vez en mí. Cayendo en lo que parece ser mi estado esencial, primario.
Pero, no tengo miedo. Sé que, por primera vez, ésta va a ser distinta.
No podría asegurar si más superficial, más profunda o más reveladora.
Pero, sí dolorosa, en cualquier caso. (Idea que no me disgusta, estoy muy hecha a ello)
No hay calma tras mi tormenta, tan solo periodos en los que rehuso de pensar, en los que rechazo el componente profundo y real.

miércoles, 9 de julio de 2014

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No quiero vida, pero, tampoco quiero muerte.
No por miedo a ésta, ya que, es lo que realmente nos impulsa más allá.
Pero.

miércoles, 2 de julio de 2014

Mi propia prisionera.

Estoy atrapada dentro de mí, mi propio caparazón no me permite respirar.
Constituyo mis propios barrotes.
Cuanto más pienso, más veo, más conozco, más aprendo, más siento... cuanto más sé más me atrapa. Me intimida. Me arrincona.
Es como si una bala penetrase en mi pecho una y otra vez, como si me hubiesen cortado las manos y arrancado los párpados, para así no concederme volver a la oscuridad, a las sombras.
La luz me da la vida y me la quita, sin descanso.
Mata mi tiempo, aunque no me arrebata la fuerza.
Me postra ante el abismo y me impide sumergirme en él.
No puedo emitir sonidos, mi cuerpo se ha ido llenando de los gritos que no soy capaz de expulsar.
Mi interior se va pudriendo, poco a poco, y aún no sé cómo extirparme de mi carcasa, cómo dejarla hueca.
Mi cerebro supura tormentos, supura tormentas, y, en cierta manera necesita hacerlo. Porque, si no, se desvanecería en el olvido.
Todos los caminos que diviso conducen al vacío, incluso cuando aquella voz me prometió el averno.
Soy efímera, pero eterna.
No tratéis de despojarme de mis ojos, ya sólo me quedan gusanos.

martes, 1 de julio de 2014

El verdadero problema es que me he pasado toda la vida creyendo que era alguien que, poco a poco, estoy descubriendo que no soy.
Y tenía miedo de que el reducido número de personas que realmente significan algo para mí lo notase, miedo de perder lo único que aprecio de forma verdadera.
El reto consiste en aceptar ciertas facetas y descubrir cómo me gustaría que fuesen otras, aunque eso pueda significar tiempo o dolor.