Estoy entrando otra vez en mí. Cayendo en lo que parece ser mi estado esencial, primario.
Pero, no tengo miedo. Sé que, por primera vez, ésta va a ser distinta.
No podría asegurar si más superficial, más profunda o más reveladora.
Pero, sí dolorosa, en cualquier caso. (Idea que no me disgusta, estoy muy hecha a ello)
No hay calma tras mi tormenta, tan solo periodos en los que rehuso de pensar, en los que rechazo el componente profundo y real.
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