He de decir que la suerte me come el coño muy fuertemente. Porque no ha sido la suerte quien ha estado mil veces ahogándose en sus lágrimas, no ha sido la suerte la que se ha dejado la piel y la que, aun sintiendo cómo se la desgarraban, seguía en pie. Porque no ha sido la suerte la que ha devorado a sus putos mayores monstruos para avanzar. No ha sido la suerte la que ha decidido que prefiere que le arranquen los ojos antes que cerrarlos, antes que mirar hacia otro lado y hacer como que nada ocurre. No fue la suerte la que te comió la boca aquella noche en Villalba. No ha sido la suerte la que ha dejado su garganta en carne viva de tanto gritar al vacío. No ha sido la suerte la que ha subido a pulso tras aventurarse al abismo miles de veces. No ha sido ella la que se ha puesto a sí misma el filo del machete al cuello día tras día, ni la que ha tenido que beber su propia sangre para no morir. No ha sido la suerte la que ha afrontado la realidad y ha dejado de cortarse en escupir en unas cuantas caras a pesar de que eso pueda significar que partan la suya en siete. No ha sido ella la que se ha hecho un bocadillo con sus propias cenizas porque no había otra cosa de la que alimentarse. No ha sido ella la que se ha puesto al borde del precipicio aun sabiendo que no podía ganar, pero sí aprender. No ha sido ella la que aunque cansada, nunca ha estado vencida, no. He sido yo. Ha sido mi sudor, mi esfuerzo, mi dolor y mi satisfacción. Mi ansiedad, depresión, trastorno límite de la personalidad, mi soledad, mi cerebro, mi asco, mi rabia, mi odio, MI ORGULLO, mi intensidad, mis manchas de caca, mil cicatrices, la esquina rota de mi paleto, mis batallas. Mi intensidad, mi ilusión, mi aleatoriedad, mi impulso, mi insaciable curiosidad, mi gente, y mi INVENCIBILIDAD. No la jodida suerte.
Nckkfvce
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