martes, 19 de enero de 2016

-M29122015

La mirada lo dice todo. Relata que estoy partida en mil pedazos y que cada uno de ellos contribuye a que la gangrena se extienda más y más. Relata el dolor que me asedia cuando *** muestra que no sabe quererme porque ni siquiera sabe quererse. Relata las múltiples puñaladas que pintan mis pulmones de color escarlata cuando me abandona sin siquiera haber estado de verdad. Y cuando, día tras día, hace amagos de abandonarme para siempre. Cuenta cómo, una y otra vez, he intentado dejar de respirar porque no me creo con derecho a ello. Pero tampoco a morir, a tener calma. Cuenta cómo se me revuelven las tripas al rozar mi abdomen , sentir latidos y ahogarme en lágrimas por el hecho de que sean los míos. Cuenta cómo me frustra el ser consciente de que dentro de poco tendré que decir adiós a la gente que me crió porque se transformarán en recuerdo. Cuenta cómo no sé con qué cara hacer frente a *** después de que mi cerebro desenterrase involuntariamente los abusos sexuales que recibí por su parte y cómo eso me ha llevado a una auto-represión absoluta gran parte de mi vida. Cuenta cómo no creo tener derecho a hacer que eso deje de ser un secreto. Cuenta cómo desde que estoy aquí prefiero no 'ponerme guapa' porque me daré asco de todas maneras y así al menos tendré una excusa mental que lo justifique. Cuenta la impotencia que siento cuando no puedo tranquilizar o ayudar a mis compañerxs porque ni siquiera brotan las palabras, porque en mi interior sólo hay olas y olas que, enturbiando el océano, rompen contra el acantilado desde el que deseo saltar. Cuenta la rabia que me invade cuando mi gente cree que estoy aquí porque no lo he intentado antes, porque no he deseado cambiar, cuando realmente me he dejado la piel por ello. Cuenta que aborrezco cualquier tipo de autoridad y de límite porque, al igual que yo creo no tener derecho a nada, nadie lo tiene sobre mí. Pero eso me lleva al limbo. Cuenta que estoy cansada, pero nunca vencida. Aunque sea sólo por no dar esa satisfacción a la existencia. Cuenta que voy a seguir. Cuenta que a pesar de todo, ni pueden ni puedo vencerme, porque el viento no nace y no muere. Siempre está. Siempre es.

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