lunes, 3 de octubre de 2016

Que te llegue dentro, que te inunde.
En este momento de mi vida no tengo tiempo de beber, de drogarme, de salir.
No tengo tiempo de perderlo.
Estoy jugándome TODO.
Y, más aún este mes. Esto es un all in.
El tres de octubre de 2011 tuve una toma de conciencia súbita, y, por primera vez, lloré delante de mis amigos, lloré sin avergonzarme por decir que me sentía muy muy sola. Siempre he guardado un mal recuerdo de ese día y he ido trasladándolo a lo largo de los años.
Mañana es tres de octubre y he reinventado esa fecha. Es la fecha de renacer, de dedicarme única y exclusivamente a mí, aunque eso signifique no ver a 'mi gente' (éste concepto además está mutando muy muy rápido, las cosas están esclareciéndose, se acabó lo de pasar por alto las mentiras hacia mí misma) en dos meses. Pero es que absolutamente nadie da nada por nadie. Casi. Yo tengo tres o cuatro excepciones a eso y me parece incluso demasiado.
Estoy jugándome el pellejo estas semanas y ya he permitido que mucho tiempo pase.
Estoy jugándome los frutos que ha dado mi paso por el centro psiquiátrico.
Soy la misma persona, pero dándolo TODO por mí.
Me resultaba increíblemente difícil decir que tenía ganas de vivir cuando estaba ingresada allí, pero lo hacía.
Allí preparé el terreno, los planos y los materiales. Ahora estoy en la etapa del trabajo más físico, de construir en el sentido más literal.

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