Hay gente que necesita a alguien
dispuesto a escucharle,atenderle,
sufrirle, estar ahí... las veinticuatro horas
del día.
Que coja el teléfono en cualquier momento,
para tener largas conversaciones, sin sentido.
Pero no hay nadie que pueda hacer eso conmigo.
Estoy acostumbrada a ello, pero eso no quita el dolor,
ni la soledad que siento al pensarlo.
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