Eso era lo que tú me transmitías, hace tiempo.
Estar a tu lado era como estar al de un huracán,
con su característica energía. La diferencia esque
tú, podías comedirte en los momentos oportunos.
Sabías ser más sigiloso que el silencio, pasar desapercibido,
o, por el contrario, brillar como el sol más resplandeciente.
Y recuerdo que , juntos, teníamos prohibido ponérselo fácil al dolor.
Habríamos de luchar siempre. Lo pactamos.
Pero, lo incumplimos, lo incumpliste, lo incumplí.
Nos quedamos parados viendo como todo se destruía.
¿Y qué nos queda ahora?
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