A veces me gustaría despertarme y ser otra persona.
Alguien que no tuviese que fingir su sonrisa
para no preocupar a sus paranoicos amigos.
Alguien de quien sus conocidos estuviesen orgullosos,
o, más imortante todavía, de quién él mismo lo estuviese.
A veces me gustaría poder ser valiente para enfrentarme
de una vez al problema, por mucho que duela.
A veces desearía levantarme con una sonrisa en los labios,
como el resto de la gente; dejar de ser Eva García.
Pero no puedo.
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