Es curioso, cómo el tiempo pasa, y los detalles se convierten en meros recuerdos de aquellas personas que un día, se acordaron de ti...
Una canción, una carta, una frase, una foto, una mirada, incluso un beso. Si esos gestos no son constantes, si no demuestras lo que sientes en cada ocasión que puedes, te olvidan, así de fácil, el tiempo siempre irá en tu contra. Cuando desees que vaya rápido, los minutos se volverán horas; y cuando desees lo contrario, las horas se harán segundos.
¿Recuerdas aún que crecimos juntas? Nuestra infancia, la pasamos dadas de la mano, contándonos todo, compartiendo momentos de nuestra vida, cruciales para nosotras por aquel entonces.
Ahora, que es cuando más nos necesitamos, nos soltamos... Es penoso, cualquiera que nos viera, se enfadaría. Y con razón, porque muchas personas quisieran tener lo que tenemos nosotras, la confianza y la amistad forjada en años.
Aprendimos juntas a cruzar la calle, a escribir, a sumar y restar. A ser más valientes, a defendernos, a no tener miedo a mostrarnos como somos, a llorar delante de la otra, a sacar toda la mierda.
Yo, todavía sé, que ese piso en Madrid nos aguarda, está todo decidido. Y compraremos una de esas lámparas que nos gustan tanto, de esas de lava; sí, ya sé que han pasado de moda, pero ¿y qué? ¿Cuándo seguimos nosotras a esa máscara de personalidad llamada "moda"?
Y compraremos un gato, y llevaremos a tantos tíos como queramos, a todos aquellos que no pudimos llevar nunca a nuestra casa..
Nos hemos puesto motes, nos hemos reído de nuestros fallos, nos hemos hecho miles de fotos, y hemos borrado otras miles, inventamos saludos para cada ocasión, y se nos olvidaron la mitad, aún nos quedan millones de recuerdos, millones de detalles.
Es lo que tiene que la gente pelee por lo que quiere, yo te prometí un para siempre, y aunque es cursi, un para siempre es lo que tendrás amiga mía, qué digo: Mejor, amiga mía.
M.G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario