Dios mío, qué silencio.
Qué tensión en el ambiente.
Y, cómo intenta ignorarse, sí.
Dice esas palabras, pero, detrás de todo,
están juntos.
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ver el mundo en un grano de arena,
el cielo en una flor silvestre,
tener el infinito en la palma de la mano,
y la eternidad en una hora de vida.
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