lunes, 19 de marzo de 2012

Déjame que apague el sol, sin apagar el fuego de nuestra pasión, para poder vernos mejor.



Me besaste, con tanta pasión que me encendí.
Volviste a besarme, y, una vez más.
Me capturaste entre tus brazos, me tomaste
fuertemente de la cintura, dejaste de tratarme como
a una muñequita... Aquello me gustaba.
Quería... quería que me hicieras tuya. Era una expresión anticuada y peliculera, pensé, pero, describía a la perfección lo que necesitaba en ese instante.
Tenías una mirada peligrosa, y, hasta que no dejé de contemplarla no me dí cuenta de cuánto la adoraba.
Te paré, te puse un dedo sobre los labios, así tu mano y emprendí camino hasta el rincón más alejado y solitario de aquel parque infantil.
Nada más llegar, me soltaste, centrando tu atención en quitarme la camiseta. Entretanto, yo hacía lo propio.
Noté una mirada fija en mi espalda, pero, la ignoré, en ese momento sólo seguíamos instintos, sólo éramos animales, metiéndonos en la más primitiva de nuestras condiciones.
Seguiste recorriendo mi cuerpo mientras yo me deshacía de mis shorts.
Sentía la hierba hundida bajo mi torso, te sentía en mis huesos.
Cubrías mi cuerpo con besos, y susurrabas mi nombre de forma desgarradora en mi oído; ambos lo deseábamos.
Tus manos se aferraban a mi cadera, pero no ibas a ser el dominante todo el tiempo, así que, dando un pequeño giro a la situación, me posicioné encima de ti, y con una sonrisa pintada en la cara, con una mirada de suficiencia, te desabroché el pantalón mientras observaba satisfecha cómo echabas la cabeza hacia atrás y resoplabas de placer.
Tus dedos se recreaban en mi pelirroja melena, enredándose en ella,
mientras mis uñas recorrían tu espalda, dejando marcas permanentes.
Desprendías deseo por cada uno de los poros de tu cuerpo, eras como fuego fundiéndose conmigo.
Me hiciste vivir mil noches en unos pocos minutos,  llegar al éxtasis; 
dibujaste mi silueta a base de mordiscos, y, yacimos, el uno junto al otro, envueltos en lujuria, amor y frenesí.

Eva García.

Fighter's dream.


-Salí a la calle corriendo, pues llegaba tarde a una de las últimas clases que, suponía, daría en mi vida; estaba a punto de terminar mi especialidad, psiquiatría. Subí al metro, me puse en el lugar de siempre.
La monotonía estaba empezando a conquistarme, pensé, pero, no me ahondé mucho,
pues llegué a mi destino, las cinco paradas de todos los días. Emprendí el camino dirección a la facultad, y, se me paró el corazón.
Un recuerdo invadió mi mente, repentinamente.

''Desperté, una fría brisa recorría cada milímetro de mi piel. Sentía un baño de aroma a madera, a naturaleza...
Debía de ser incienso. Típico.
Abrí los ojos por fin, la estancia estaba llena de humo. Recorrí todo mi alrededor con la mirada... él no estaba allí. Súbitamente, me violenté a causa del temor.
Lo cierto es que no lo había olvidado en toda la velada, ese pensamiento había
estado acechando mi persona en cada segundo pero, después de una noche tan fantástica como aquella, no lo tomé demasiado en serio. No creí que sería tan pronto. Otro fallo más.
Me levanté a trompicones de la cama, no sin antes observar cada detalle.
 Me vestí rápidamente, aquellos shorts que tanto le gustaban, mi camiseta preferida, las desgastadas deportivas, atuendo nada especial para un momento que sí lo fue, un momento que recordaría el resto de mi vida.
Escaleras abajo, llamé a un taxi, no podía permitirme perder tiempo, y,
veinte minutos después, estaba asustada, acobardada, pero, ante todo, impulsada a no dejarte ir.
Pero, llegué tarde. Lo supe en cuanto me detuve a mirar la pantalla de vuelos.
Habías embarcado, todo estaba perdido ya.
El día anterior me dijiste que en breve, tomaríamos caminos separados. Que me amabas, pero,
necesitabas cumplir tu sueño, necesitabas viajar sin rumbo un par de años.
Y, yo me alarmé, pero, dejé que el tic-tac dictase. Mi mayor error.''

Eras tú. El mundo se me echó encima, y, sin darme cuenta, tú lo habías hecho también.
No te importaba lo que hubiese pasado en estas cuatro primaveras,
no te importaba dejarme sin respiración.
Viniste, y  me susurraste al oído algo que me paralizó.
Me tomaste en tus brazos, besándome y haciendo que el hueco que sentí durante ese tiempo desapareciese en un instante.
''Princesa, te dije que volvería a por ti, porque, todavía tenemos que traspasar límites,
cumplir sueños, vivir al máximo, y, amarnos como el primer día.''

Eva García.

sábado, 17 de marzo de 2012

-

Y, sí, al perder la esperanza, hallé la libertad.


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Me invadía, me evadía.

Por favor, no me lo ocultes "por no hacerme daño".
Quiero hablar de ello con normalidad, quiero que no me ignores cuando toco el tema. Porque, debería afectarme más a mí que a ti.
Porque, lo único que me jode de verdad, es que me mientas.
Porque, desde 2009, no te he mentido, nunca.
Y, me gustaría que hicieses lo mismo, porque, pase lo que pase, no voy a dejar que nos separemos otra vez, no.
Quiero ser para ti la que era hace dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete meses. Verano, batres, señor de cabeza pequeña.
Quiero que volvamos a hablar de lo que necesites, porque a mí ya no me afecta.
Y, quiero que te des cuenta de que, por encima de todo, te quiero a ti.


Porque Eva García vuelve.



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sábado, 10 de marzo de 2012

Adiós.

Se os terminó la suerte por tanto forzarla.


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Sin hambre, sin ganas, desde hace semanas.

No odio pensar, porque, es lo único que nos hace libres, pero, llevo semanas dando vueltas a la misma melodía, al mismo asunto, y, la letra que me imagino no cambia.
Oh, dios, me encanta escuchar el ruido de la pluma rasgando el papel, sobreponiéndose sobre el silencio, lo había olvidado.

ME DIJERON QUE NO PODRÍA, Y AÚN ASÍ SEGUÍ.


E.


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Semana interesante.

Lunes; tengo mucho que decir.
Martes; se me acaba la paciencia.
Miércoles; ecuador.
Jueves; el mismo sol, la misma mierda.
Viernes; no te fíes ni de tu sombra.
Sábado; papurreta "familiar".
Domingo; durmiendo y vuelta a empezar.


E.

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A cada opción la reacción.

Claro, claro que tengo mucho que decir, todos lo tenemos.
¿Debería hacerte daño? No lo sé, no creo ser la persona adecuada para decidirlo, es en eso en lo que nos diferenciamos.
Ya sé que no dejarán de ponerme la zancadilla a lo largo de mi vida, y, añadir, que, ya descubrí ayer, no hay que fiarse ni de la propia sombra,
pero, después de todo, aún tengo ganas de esos dos días juntas, aunque en estas últimas semanas haya tenido ganas de matar más de una ocasión.
Me gustaría hacer borrón y cuenta nueva, por octava vez o así, pero, no sólo contigo, sino con mi vida prácticamente entera.
Alba, todos la cagamos, lo que hay que aprender es a reaccionar cuando lo hacemos, y, a sopesar, qué merece la pena, qué no. Pero creo que en eso yo no debería entrar.

¿Sabes qué? Sí, vendría muy bien tomarse un considerado período de tiempo en esto, pero, temo dos cosas,
que, si lo hacemos, tendrá lugar eso en lo que no dejo de pensar desde el día 24, ambas lo sabemos, y, me dolerá más que a nadie, y, que, si nos lo tomamos, creo que a diferencia de lo habitual, no volveremos a dirigirnos la palabra.

"Porque al fin y al cabo, es lo que llevo haciendo 3 años,
dejar que paso el tiempo y que eso lo arregle todo.
Aunque no creo que eso ahora, sea suficiente."
En eso, tienes razón, y, es lo que digo, el tiempo no lo arreglará, simplemente, hará que las esquinas de las piezas rotas se desgasten.

Aquí es cuando entra el decidir el lado de la balanza.

Eva García; desde 2009, hasta el día de hoy.
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jueves, 8 de marzo de 2012

A través de tu piel.

Entonces, fue a buscarla a los infiernos.
después de una larga travesía lo consiguió,
pero, no pudo resistir unos segundos más,
tenía que mirar esa preciosa sonrisa,
esos nítidos y llamativos ojos, y, lo hizo,
volvió la cabeza, y, en el mismo instante en que sus
instintos quedaron reconfortados,
-en la medida de lo posible,
ya que allí era imposible sentirse seguro, y,
en mayor medida si no podía rodearla con sus brazos,-
ella se esfumó, fundiéndose con la bruma.
+Adiós, -susurró el, hablando al vacío- siempre te amaré, recuérdalo.


Eva García.


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lunes, 5 de marzo de 2012

(Sobran las palabras)

Soy yo la que tiene que juzgar
las mentiras y verdades que me llegan,
lo que quiero creer o no, y, las
personas que me importan
¿Problema? No me atrevo a comenzar
por miedo a que mis pilares se derrumben,
y, sin equivocarme no aprenderé a acertar.
Me duele la punta del cerebro. Eva G.


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Sobran las palabras.

You must come out of my mind. NOW!

Cada vez me duele más que me mientas así, aunque no lo veas.
Que finjas que te importo, me digas que me quieres, que me agradeces muchas cosas, porque, estoy loca por ti,
y, eso me da paso a seguir, a no cambiar ni un ápice de mis sentimientos.
Y, a veces pienso que lo haces a propósito, que pretendes tenerme enganchada de por vida.
¿Sabes qué es lo peor? Que me dejaría encantada.

Eva García.


Qué día más duro el de hoy, operación, gritos, más gritos, dolor físico, mental, y un largo etcétera.
A ver qué tal va lo que queda.


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domingo, 4 de marzo de 2012

Por favor,

y, lo digo muy en serio, vuelve a escribir, a hacer que entre aquí con emoción
para acceder a tu blog para asdfghjklñ, vuelve a fascinarnos a todos, Writter Fox,
con tu lugar y tus palabras para la evasión.

Eva García.

This is my song.

Amor es buscar sus dedos bajo la sábana los domingos por la mañana,
encontrarlos, y pasar entonces a buscar sus labios, los huesos de su espalda,
sus hombros, su cuello, encontrar sus fríos pies con los tuyos y sonreír.
Justo cuando estás a punto de decir algo, él te besa, haciendo que seas incapaz de
hablar, de pensar, que se te olvide todo excepto su olor, su tacto, y esa sensación
de que el fuego te recorre cuando él acerca sus manos.

Eva García.

Brutal.


Too fast for love.

Amor no es orgullo, amor es sacrificio, amor es nervios,
amor es comodidad, amor es hormigas,
amor son vuelcos de corazón, amor es libertad,
amor es conocer, falta de respiración,
amor es lágrima, amor es risa,
amor es desesperación, amor es nostalgia,
amor es sonrisas por la mañana, amor es dormir abrazados,
amor es complicidad y falta de vergüenza,
amor, al final, es dependencia, es necesidad
amor es dolor, pero, sobretodo, el amor es una realidad.

Eva G.