¿Debería hacerte daño? No lo sé, no creo ser la persona adecuada para decidirlo, es en eso en lo que nos diferenciamos.
Ya sé que no dejarán de ponerme la zancadilla a lo largo de mi vida, y, añadir, que, ya descubrí ayer, no hay que fiarse ni de la propia sombra,
pero, después de todo, aún tengo ganas de esos dos días juntas, aunque en estas últimas semanas haya tenido ganas de matar más de una ocasión.
Me gustaría hacer borrón y cuenta nueva, por octava vez o así, pero, no sólo contigo, sino con mi vida prácticamente entera.
Alba, todos la cagamos, lo que hay que aprender es a reaccionar cuando lo hacemos, y, a sopesar, qué merece la pena, qué no. Pero creo que en eso yo no debería entrar.
¿Sabes qué? Sí, vendría muy bien tomarse un considerado período de tiempo en esto, pero, temo dos cosas,
que, si lo hacemos, tendrá lugar eso en lo que no dejo de pensar desde el día 24, ambas lo sabemos, y, me dolerá más que a nadie, y, que, si nos lo tomamos, creo que a diferencia de lo habitual, no volveremos a dirigirnos la palabra.
"Porque al fin y al cabo, es lo que llevo haciendo 3 años,
dejar que paso el tiempo y que eso lo arregle todo.
Aunque no creo que eso ahora, sea suficiente."
En eso, tienes razón, y, es lo que digo, el tiempo no lo arreglará, simplemente, hará que las esquinas de las piezas rotas se desgasten.
Aquí es cuando entra el decidir el lado de la balanza.
Eva García; desde 2009, hasta el día de hoy.
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Orange.
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