lunes, 19 de marzo de 2012

Fighter's dream.


-Salí a la calle corriendo, pues llegaba tarde a una de las últimas clases que, suponía, daría en mi vida; estaba a punto de terminar mi especialidad, psiquiatría. Subí al metro, me puse en el lugar de siempre.
La monotonía estaba empezando a conquistarme, pensé, pero, no me ahondé mucho,
pues llegué a mi destino, las cinco paradas de todos los días. Emprendí el camino dirección a la facultad, y, se me paró el corazón.
Un recuerdo invadió mi mente, repentinamente.

''Desperté, una fría brisa recorría cada milímetro de mi piel. Sentía un baño de aroma a madera, a naturaleza...
Debía de ser incienso. Típico.
Abrí los ojos por fin, la estancia estaba llena de humo. Recorrí todo mi alrededor con la mirada... él no estaba allí. Súbitamente, me violenté a causa del temor.
Lo cierto es que no lo había olvidado en toda la velada, ese pensamiento había
estado acechando mi persona en cada segundo pero, después de una noche tan fantástica como aquella, no lo tomé demasiado en serio. No creí que sería tan pronto. Otro fallo más.
Me levanté a trompicones de la cama, no sin antes observar cada detalle.
 Me vestí rápidamente, aquellos shorts que tanto le gustaban, mi camiseta preferida, las desgastadas deportivas, atuendo nada especial para un momento que sí lo fue, un momento que recordaría el resto de mi vida.
Escaleras abajo, llamé a un taxi, no podía permitirme perder tiempo, y,
veinte minutos después, estaba asustada, acobardada, pero, ante todo, impulsada a no dejarte ir.
Pero, llegué tarde. Lo supe en cuanto me detuve a mirar la pantalla de vuelos.
Habías embarcado, todo estaba perdido ya.
El día anterior me dijiste que en breve, tomaríamos caminos separados. Que me amabas, pero,
necesitabas cumplir tu sueño, necesitabas viajar sin rumbo un par de años.
Y, yo me alarmé, pero, dejé que el tic-tac dictase. Mi mayor error.''

Eras tú. El mundo se me echó encima, y, sin darme cuenta, tú lo habías hecho también.
No te importaba lo que hubiese pasado en estas cuatro primaveras,
no te importaba dejarme sin respiración.
Viniste, y  me susurraste al oído algo que me paralizó.
Me tomaste en tus brazos, besándome y haciendo que el hueco que sentí durante ese tiempo desapareciese en un instante.
''Princesa, te dije que volvería a por ti, porque, todavía tenemos que traspasar límites,
cumplir sueños, vivir al máximo, y, amarnos como el primer día.''

Eva García.

No hay comentarios:

Publicar un comentario