Mis oídos no van a deleitarse otra vez con la melodía de tu risa, ni mis ojos se recrearán en las arrugas que marcan tu cara al sonreír.
Mis manos no rodearán tus hombros ni sostendrán las tuyas nunca más. Ni podrán recorrerte, surcarte.
No saldrá de mi boca otra frase sin sentido aparente de las que marcan un antes y un después.
Mi nariz me sumirá en tu olor, en ti, pero no podrá reconstruirlo cuando el tiempo pase y empape con su esencia tu chaqueta.
Día a día dolerá, y, llegará uno en el que no sea capaz de recordar el sonido de tu voz, de reconstruir, pieza a pieza, el mecanismo de cada uno de tus movimientos, en el que tus rasgos empiecen a difuminarse, en el que tus palabras empiecen a perderse por los laberintos de mi memoria.
Sé que resististe, y, que, en el momento en el que no pudiste hacerlo más, tu resistencia pasó a estar en mis manos, el darte la vida otra vez. El ayudar a que completases la metamorfosis, para, ahora, ser recuerdo.
Por ello te digo, amigx, hermanx, que no seré capaz de mantener cada detalle que me recorría como una corriente eléctrica dentro de mi cabeza, que, poco a poco, pequeñas briznas de ti, esos pequeños detalles que te han conformado, escaparán. Pero, lo que nunca me abandonará, jamás, será la inmensa e intensa gama de sentimientos que hiciste nacer frente a mi abismo.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
lunes, 22 de diciembre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario