Las heridas para las que estaba preparando aguja e hilo están gritando otra vez para recordarme su presencia. Por si acaso decido ignorarlas, por difícil que sea, han decidido volver a sangrar, a supurar (y no supurar cerveza, precisamente). Volvemos a empezar. Volvemos a volcarnos en vacíos, a revolcarnos en miedos y a revolvernos entre las hebras de mi propia esencia que me provocan náuseas. A enloquecer con la luna, a añorar el sol y la sensación de respirar bajo él. A utilizar el humo que aspiro como excusa para sumergirme en el canto de los pájaros, cuando, aún siendo así, no consigo que mi cabeza enmudezca. A llevarte encima por medio de la ropa porque es la única manera en la que puedo sentirte aquí. A pesar de que nuestras palabras aseguraron lo contrario.
Volvemos al ZERO.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
sábado, 24 de enero de 2015
Zero
jueves, 15 de enero de 2015
Transformándome en escalofrío, me yergo, entre las sombras, para emprender el camino.
Recojo el mechero, aparto la litrona, y, de manera automática me prohíbo mirar atrás.
La noche, el frío y la aparente calma inspiran mis palabras, mis ideas, mis pensamientos.
Destrozan mi garganta, pero hacen que, por un momento, todo parezca circular en pleno estancamiento.
Estoy sumida en un bucle que todavía no sé cómo romper. 'Si pudiera ser consciente brevemente del tamaño de mi potencial, reiría sin parar por la insignificancia del mayor de mis problemas', sí.
Pero, ¿y si el principal obstáculo que se me presenta es mi propio cerebro?
Mi propio punto de vista, ése que me postra ante el precipicio, una y otra vez, sin dejarme marchar, sin hacerme caer, mientras pretende que bese sus pies. Pies a los que me permito el lujo de escupir, sin miramiento ninguno.
'Demasiada información en mi cabeza, la tengo hecha trizas pero sigo de una pieza.'
miércoles, 14 de enero de 2015
Con unos ojos tristes expertos en entonar melodías tejidas con mis vacío, con un orgullo casi más grande que mis ganas, con unos labios que han dejado de temer y ya no se contienen, con unos gestos que gritan sin cesar, con unos monstruos que no se dejan mitigar, con una mente llena de cicatrices, y una piel repleta de quemaduras, con una enorme cantidad de noches en vela (pero sin ellas) y de días en los que maldigo al sol por recordarme que sigo aquí a mi espaldas, con unos hombros cargados de esqueletos, con suelas que pretenden aplastarme, que pretenden inmovilizarme, cerniéndose sobre mí, con infinidad de palabras que aún no han encontrado la vía de salida, con unos pulgares listos para desconcertarte, con una sonrisa inmensa herida por tabaco, con una sangre saturada de química, con una vida surcada por la distorsión, y unas pestañas deseosas de deslizarse sobre ti, con unos principios inquebrantables, un interior fracturado, con una representación del desorden reinante en mi cabeza convertida en existencia, con una predilección por andar entre maleza, de sumergirme en la selva en la que ni puedes ni necesitas seguir una ruta, con una fuerza erigida entre las cenizas, con manías por doquier y briznas que se desprenden de mí para fluir, para fundirse con el viento, con una voz de entrenadora pokemon (o eso dicen) que ni sabe ni quiere controlar su intensidad, con una energía inagotable, que, aunque a menudo no encuentra su camino, cuando lo hace no deja indiferente.
Con todo esto y mucho más, puedo decirte que me encantaría tenerte a medio centímetro en este momento. Tener la oportunidad de escupirte, de mirarte, de sentirte.
martes, 6 de enero de 2015
-Se preguntaba a menudo qué significaba ser libre. ¿Significaría que, aunque uno escape de una jaula, se encontrará inevitablemente en otra diferente y mayor?
-A lo mejor ser libre es el momento de escapar.
-A lo mejor serlo es saber que puedes serlo, es luchar por ello (o no tener que hacerlo), a cada paso, en cada pausa. A lo mejor ser libre es esa brisa nocturna que te invade, que hace florecer cada detalle, que deshoja tus presupuestas limitaciones. A lo mejor ser libre es sumergirte en el bullicio, escuchar la voz del silencio. Tener en cuenta las de tu cabeza, pero no rendirte a ellas. A lo mejor ser libre es saber apreciar el pequeño aletear de una mariposa cuando alza el vuelo tras posarse en tu bolígrafo. O no saber hacerlo, o no saber. O saber que no sabes. A lo mejor es despertar en medio de ninguna parte y emprender la marcha. O quedarte a disfrutar de los vivos recuerdos, de los muertos colores que allí yacen, o de la idea de un imprevisible movimiento que tendrá lugar. Siendo consciente de que esa nada en la que te encuentras es a la vez un todo. El todo. A lo mejor ser libre y no serlo se concentran en el mero hecho de respirar. O a lo mejor, ser libre es no ser. Pero muchas gracias por tus palabras, de verdad.
sábado, 3 de enero de 2015
Saca el tú que no eres capaz de ver, prende tu mecha y transmite tu energía.
Haz que deje de ser tuya, se funda con la brisa, y pase a inundar los pulmones de la tierra, a impregnar las células de cada ser que habita en ella, no dejando nunca de enroscarte en cada mirada que ha sido modelada por las intensas olas del mar del sentimiento.
Y, sentir cómo cada una de tus lágrimas, saturadas de rabia, hechas de fuego, va fundiendo la escarcha que te recubre.
Cómo el eco de los gritos de tus ojos han partido en mil y un pedazos la coraza que creías irrompible.
Cómo, de pronto, toda la sangre que regaba tus órganos vitales acelera su ritmo hasta tal punto que no eres capaz de respirar.
Cómo, entre ganas, prisas y su aliento, tus medias terminan desgarradas en el suelo. Y tu garganta en su oído.
Bañándome en el brillo que tus pupilas emiten en la oscuridad, mi silencio ha dejado de pasar desapercibido entre todo este ruido.
Golpe a golpe, trazo a trazo, me desvisto ante ti.
Vuestras máscaras de engaños se hacen trizas frente a mi mirada.
Imprevisibilidad, aparente desconexión, falta de cohesión.
Sólo hay que saber mirar más allá, ver los movimientos en la aparente calma.
Enfrentarte a los ojos del silencio, y hacerte uno con ellos.
Sentir cómo el vacío se desliza por tu piel, por tus palabras.
Cómo la mecha se prende, cómo tus fuerzas crecen, evolucionan, y se levantan, una vez más.
Sumérgete en tu falta de orden, respírate, pálpate.
Bucea en las corrientes que fluyen en tu mente, embriágate, desgárrate.
Escucha los gritos que tus ojos ya no callan, encuentrate, envenénate.
La cuestión está en resistir, pero no tener que resistirse.
Destruye horizontes, quema esperanzas, rompe aparentes verdades... Y no te prives de escupir en unas cuantas caras.