Cómo decir esto, cómo pretender meter una vida y media en unas palabras, en un pequeño párrafo que pretendo que refleje todo lo que has significado, significas y significarás.
Ya lo sabes, aprendimos juntas a cruzar la calle, a vomitar nuestra vida en un papel, a combinar las zapatillas y la camiseta. Crecimos juntas en el fondo de la clase de Marisa al lado del pequeño museo que allí tenía montado, en el momento en el que nuestra mayor preocupación era el trabajo de animales que tendríamos que exponer en un par de semanas.
Hicimos carreras de patinete y bicicletas, encontramos muchos lugares a los que bautizamos como el 'nuestro', te acompañé al conservatorio una y otra y otra vez.
Instituto, '¿y qué nos ponemos el primer día?', y 'uy mira a ese', y 'uy qué vergüenza'.
Y volver a ser dos tras mil y una mierdas, como siempre. Estar ahí.
Voy a hacer un inciso y voy a dejar plasmado el día que, para variar, no olvidaré en el que estábamos en el skate por la noche, con un litro y un monster, y me miraste a los ojos y me dijiste que lo sentías. Que habías permitido que nos separásemos, aún no estándolo en realidad. Aún llevando sin separarnos desde hace una eternidad. Aún cuando sigo, hoy en día, declarando orgullosa que eres mi mejor amiga. Orgullosa porque mereces que lo estén de ti. Cómo no estarlo. Tras ver, escuchar, sufrir, vivir, sentir y disfrutar todo lo que has logrado y lograrás. Que, joder, ya son 18 años desde que tu madre y la mía se cruzaron hipotéticamente a la puerta del hospital sin imaginar siquiera lo que se avecinaba, lo que crearíamos.
No puedes ni imaginar de qué manera me inundaron las lágrimas cuando en tu felicitación leí aquello que llevaba toda esta vida negándome, el ' Y, en fin, en un día como hoy, alegre, sólo puedo pensar cuánto me gustaría estar a tu lado, cuánto desearía agarrarme a ti y no soltarte nunca, nunca más. Pero... Finalmente ha pasado, finalmente tú has hecho tu vida, y yo la mía, cada una de ellas al margen de la de la otra; pero no me importa, ¿sabes por qué? Porque todo mal se me pasa cada vez que recuerdo que, si los planes no me fallan, si la vida no me putea (de más) seguirás siendo la persona que mejor me conoce, la única capaz de distinguir mis estados anímicos por un simple gesto.'
Porque tienes toda la razón. Absoluta. Y eso no significa que duela menos. Porque, bueno, sabes que vamos a seguir aquí, como cada día. Estemos lo lejos que estemos. Porque nuestros cerebros siguen comunicándose sin necesidad de nada más. Porque ya me he liao y ni siquiera sé qué te he dicho y qué no.
Pero lo que tú sí que sabes es que lo daría todo, TODO, un todo indescriptible, por ti. Y así será. Por Robots, por nuestra lámpara de lava. Por darnos la mano, abrazarnos, por saber llorar sin temor ninguno en cada momento. Ya sea por dolor o por no aguantar más la risa.
Y, qué decirte. Que te quiero. Que siempre te querré. Que siempre serás tú, aquella idiota, (cuya canción se llama precisamente así) que me dio esperanza en la vida sin necesitarla. Que me dio sus brazos, el brillo de sus ojos, y un vaso de leche mientras ella se toma un típico nesquik. Un odiado (o amado) nesquik.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
lunes, 1 de junio de 2015
Idiota
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