A veces estoy tan perdida que miro a mi alrededor, ávida de toparme con algo a lo que agarrarme, cualquier cosa. Algo a lo que entregar toda mi devoción, a lo que dedicar toda mi persona sin reserva ninguna.
Sin criterio, sin la mente de por medio.
Encuentro ese algo y contemplo la posibilidad durante dos milésimas, hasta que me entran ganas de apuñalar mi propio cerebro, porque, a pesar de todo, sé que tengo principios. Y estos me guían, estos siempre están ahí, aunque duelan.
Estos no me permitirían transferir mi vida a algo contra lo que lucho, a la ceguera.
A la minoría de edad culpable, a la tortura, a la supuesta justicia, al prejuicio reinante, a la muerte dominante.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
domingo, 21 de junio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario