Jodiere, qué mal duermo cuando no me arrancas antes los pantalones, cuando no está nuestra ropa tapizando el suelo, cuando no me metes mis bragas en la boca para evitar que despierte a todo el mundo, cuando tu respiración de ir a dormirte no está ahí para relajarme, cuando no somos lapas eventuales que se juntan y separan inconscientemente mil veces a lo largo de la noche, cuando me despierto y no te siento ahí, todavía dormido, con esa nariz con tanta cara de maja y esas pestañas kilométricas en las que me tumbaría a tomar el sol, compartir una birra y escribirte una canción.
Cuando permito que mis ojeras griten las ganas que tengo de verte,
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
viernes, 3 de julio de 2015
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