viernes, 3 de julio de 2015

Una mañana te despiertas y todo coincide.
De pronto te das cuenta de lo que lleva años ocultándose a simple vista, frente a tus ojos.
De lo que ha ayudado increíblemente a que estos brillen.
De que lo que te salvó en su día sigue salvándote, en cada momento desde el primero.
Todo ha cambiado, pero no eso; la confianza mutua sigue siendo tu pilar.
Te salvó la vida, una vez tras otra, de forma literal; te recuerda las ganas que llevas dentro día tras día, y te permite hacer fluir las suyas.
En cada detalle, en cada instante, en cada brizna,

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