Algo está devorando mi integridad. Está rajándome cada milímetro de piel y arrancándolo después, con una mirada de satisfacción que pretende hacerme pequeña; está cortando el poco aire que consigue llegar a mis pulmones y a mi cerebro y quedándose a saborearlo.
Estoy impregnada en aroma a dolor.
Está haciendo que me desborde en forma de lágrimas, que éstas sean inagotables y vayan quemando todo mi ser, verso a verso. Siempre son los versos. Siempre es el verso.
Me refugiaré en los instantes vividos. Me refugiaré en lograr enviarte cuando antes esos dos lunares que gritan de ganas de verte.
Me refugiaré en esa fuerza inagotable que me recuerdas que está ahí.
DISASTROUS DEATH, DISASTROUS LIFE. Os acompaño en el festín demoníaco que se os presenta en estas páginas;
martes, 28 de julio de 2015
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