Como el azúcar que se resiste a disolverse y vaga hasta posarse en el fondo del vaso, como esa fugaz sonrisa que inunda tus ojos durante milésimas tratando de pasar desapercibida, como el mechero que te mira mal cuando turbas su descanso, entre pliegues de tela y chustas de las que cuentan mil historias, como la cama que abraza al equilibrista que se desploma sin dudarlo, tras pasarse todo el día tratando de sostenerse entre mareas y corrientes, como ese lunar gemelo que, por capricho y orgullo decidió establecerse en el mismo punto de nuestra mano, como esa tenue llama que ilumina el grácil movimiento de la mariposa que acude, curiosa, a posarse en el bolígrafo con el que yo trato de dar forma a mis vómitos mentales, como la aventurera y frenética gota de cerveza que baja pícara por tus labios y recorre todos aquellos milímetros de la piel que hasta la luna mataría por acariciar(...)
No hay comentarios:
Publicar un comentario