viernes, 26 de agosto de 2016

Narcissistic cannibal

No es difícil verme llorar, pero sí darse cuenta de que estoy llorando. Las lágrimas mil veces son las palabras que no digo, los silencios que aniquilo, o los gestos, que dicen muchísimo más que ninguna otra cosa. Las lágrimas son el descontrol, el caos, los gritos, el fuego, el hablar con todo el mundo, el contar por inercia episodios de mi vida que os hacen CREER entenderme, pero ni de lejos.
Las condenas no se cumplen; se viven, se sufren, se respiran, se piensan y se marcan. Te marcan. Nos marcan. Te matan.
Narcisismo es lo que impera, ¿no?

miércoles, 24 de agosto de 2016

Claro que es difícil. Claro que la ansiedad sigue ahí, a pesar de que siga siendo el menor de mis problemas.
No saber lidiar con ella ha hecho que engorde 15 kilos en dos meses. QUIN CE. Que no quiera salir de casa porque me da vergüenza, porque no quiero que me vean hasta que de nuevo me sienta yo.
Pero también ha hecho que me vuelva a dar miedo estar en ella. Porque sé cómo termino. Porque me sigo sintiendo sucia por mucho que frote hasta desgarrar. Porque mis encías están peor que nunca y mi garganta está organizando un funeral en medio de toda la tos. Porque las cicatrices visibles cada vez lo son menos y eso da un amplio margen para cubrirme de otras nuevas.
Porque todo el mundo me dice lo que tengo que hacer pero no sólo soy incapaz sino que cada vez me cuesta más decir las cosas porque me avergüenza no hacerlo.
Porque siempre termino sola. Y empiezo. Y existo. Y estoy volviendo a la mierda a una velocidad INCREÍBLE. Y estoy triste y rabiosísima y no me despido de la desidia.

Estoy HARTA de que me pidáis que me esconda, harta de que me echéis, de que me abandoneis, harta de que no digáis adiós, harta de que no escuchéis, harta de que reafirmeis la idea de lo que he creído merecer que me ha acompañado desde siempre, harta de que no lo reviseis y creáis que esto no va por vosotrxs aún cuando os lo digo personal, directa y claramente a cada unx, harta de que vengáis con discursos que sólo ponen más en relieve vuestra creencia acerca de que soy subnormal y vosotros no, que ponen en relieve que creéis ser superiores aún cuando ni siquiera podéis imaginar nada de lo que ha ocurrido, estoy harta de interpretar los intentos de ayuda como eso, estoy harta de mis jodidas contradicciones constantes, estoy harta de que me duela, joder, estoy harta de que no entendáis,  estoy harta de la crítica constante hacia mi necesidad de expresar este tipo de cosas Y DE QUE NO CAPTEIS QUE ME IMPORTA UNA MIERDA LO QUE OS PAREZCA, harta de 'pero Eva, no deberías hacer eso', estoy harta de que prácticamente TODO el mundo me trate inconscientemente como si fuese una jodida basura, estoy harta de recordar que os lo he permitido muchísimo tiempo, estoy harta de que las personas a las que más quiero y he querido lo hagan, estoy harta de ser incapaz de decir yo adiós a quien necesito decírselo por importante que sea para mí, estoy harta de estar harta, pero no estoy harta de mí

lunes, 22 de agosto de 2016

Conmigo no te confundas, voy de la mano del odio.

Tenía sed y mucho frío.
Ni mantas, ni agua, ni ganas.
Ni alegría, ni desesperación; tan solo mucho dolor.
Dolor, pavor, hervor.
En mi cabeza largos hilos se escapaban poco a poco de la maraña revelando su verdadero color.
Sangraba, pero al menos ya había terminado con el aparente desgarro sin fin. Ya había quitado el sucedáneo de costra formado a base de infecciones y me había permitido saborear el brillo escarlata.
Nunca había experimentado un sentimiento tan puro como éste, tan pleno.
Y me habría encantado no volver a hacerlo, a pesar de que sabía que esto era imposible y así lo aceptaba.
Exterminio, dominio, raciocinio.
Y el mar que de pronto se torna en lo más nimio. O al revés. El mar que surge de lo más nimio. No lo sé. Y tú tampoco.
Un día me invadiste, otro me evadiste, otro me hiciste explotar y luego me convertiste en pura energía, en vendaval.
Pero ahora ya no soy viento. Ahora habito la carne cargada de experiencias de este cuerpo que cicatriza. Ahora levanto poco a poco los andamios que ayudarán a que los huesos suelden.
Ahora soy cada centímetro de mí, cada detalle que registro, cada segundo de frenesí y cada golpe que resisto. Soy mis lágrimas, mis silencios, mis mejillas sonrosadas y mis esperanzas magulladas. Soy yo. Soy humana. Soy efímera. Estoy viva y muerta al mismo tiempo. Cada uno de los aspectos limita al otro.
Jamás podré volver a volver a empezar. Pero sí podré avanzar.
El ritmo de las gotas que se precipitan contra el suelo disminuye, las nubes terminan su asamblea y la vida va mudando su atuendo. Como cada día, como cada hora, como cada minuto y cada segundo.
A veces hay que aceptar sentir el sufrimiento de la muerte de una de nuestras partes más profundas para poder descubrir nuevos horizontes.
Para surcar los mares sin necesidad de naves, llegando hasta el Sol y fundiéndonos con la anaranjada calma que deja reposando en todos los lugares que su luz ha rozado.
Un placer haber coincidido en la existencia.
-M10052016

miércoles, 10 de agosto de 2016

Recuerdo la primera vez que follamos. Recuerdo despertarme en una casa desconocida, a oscuras, con dos personas semi insconscientes en la cama y un tanga rojo. Las piernas de una de ellas me echaban de forma bastante poco sutil, y decidí, por tanto, levantarme. Me dolía todo, me encontraba fatal, física y psíquicamente. Me senté en el suelo de lo que un día fue un salón, que en ese momento estaba totalmente vacío y comencé a llorar mientras acariciaba mi tripa. La mañana del día anterior había descubierto una noticia que me partió en siete; estaba embarazada. Media hora después despertaste y saliste asustado de la habitación pensando que me había pirado. Al verme, sonreiste, achinando aún más los ojos, y te sentaste a mi lado. Me acariciaste la cara, me secaste las lágrimas y me abrazaste. Estuvimos un rato en silencio, nos levantamos. Fuimos directamente al baño, sin ventanas ni bombilla. Me miraste esperando mi aprobación y al recibirla, de pronto todo fluyó, todo fue cómodo, todo explotó hasta que sólo éramos sudor y sensaciones