miércoles, 24 de agosto de 2016

Claro que es difícil. Claro que la ansiedad sigue ahí, a pesar de que siga siendo el menor de mis problemas.
No saber lidiar con ella ha hecho que engorde 15 kilos en dos meses. QUIN CE. Que no quiera salir de casa porque me da vergüenza, porque no quiero que me vean hasta que de nuevo me sienta yo.
Pero también ha hecho que me vuelva a dar miedo estar en ella. Porque sé cómo termino. Porque me sigo sintiendo sucia por mucho que frote hasta desgarrar. Porque mis encías están peor que nunca y mi garganta está organizando un funeral en medio de toda la tos. Porque las cicatrices visibles cada vez lo son menos y eso da un amplio margen para cubrirme de otras nuevas.
Porque todo el mundo me dice lo que tengo que hacer pero no sólo soy incapaz sino que cada vez me cuesta más decir las cosas porque me avergüenza no hacerlo.
Porque siempre termino sola. Y empiezo. Y existo. Y estoy volviendo a la mierda a una velocidad INCREÍBLE. Y estoy triste y rabiosísima y no me despido de la desidia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario