lunes, 23 de octubre de 2017

Nunca me he sentido tan yo como en este momento de mi vida.
Me valen mierda vuestros discursos en pro de la droga habiendo vivido rodeados de florecillas y fumao cuatro porros.
Me vale mierda vuestra mirada de sorpresa y de 'tampoco será pa tanto, molo mucho más que tú porque me drogo'. Decidme eso cuando la hayáis mirado tanto a los ojos que los conozcáis al milímetro pero no podáis dejar de hacerlo. Demasiados años ya.
Desde que no consumo soy la versión más bonita de mí, quizá también la más aburrida pero la más feliz que conozco y ha existido hasta ahora.
La más auténtica, natural, sincera, respetuosa, y coherente.
A mis veinte estoy demasiado golpeada ya, y por un vez estoy siendo consecuente y no apaleándome yo también.
No sabéis lo que han andado estos pies ya, ni la cantidad de veces que se han tirado por el acantilado, tratando de volar pero deseando secretamente estamparse contra las piedras y convertirse en un amasijo de carne y sangre que iría desapareciendo con el mar.
Pero de pronto, cuando estaba a puntito de hacerlo, renací.
Y la vida de dentro de mí también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario