lunes, 30 de septiembre de 2019

09092019

me he ido despedazando a lo largo de los años
había un grito que nunca paraba mientras la piedra que me cubría se iba cayendo
la voz era mía
creo
interna y externa
me había hecho demasiado grande y no podía ni estar, ni estallar, ni salir de ahí
se iba resquebrajando pero muy poco a poco
y joder, jamás he sentido dolor más agudo que el de los fragmentos despegándose de mi piel
de hecho se la llevaban mil veces y dejaban herida llenas de tierra, carne viva
la mitad de mí quemaba y la otra seguía con un peso inmenso
no era una mochila sino un yunque
y por eso nunca podía respirar
cuando caían sin arrancar la piel, ésta era hipersensible
nunca había estado expuesta al mundo
por mucho que acumulase ya mil cicatrices
y todo resultaba demasiado intenso
de la misma manera que sentiría el cuerpo que habita bajo el mármol de la estatua al despertar

todas mis extremidades estaban entumecidas y no podía correr, no sabía... no sabía, joder
y me volvía a dar de bruces con el reflejo
aunque apenas podía reconocer lo que había en él
notaba una mirada triste en el espejo
y a la vez otras mil más en cada esquina

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