lunes, 30 de septiembre de 2019

25082019

hay días en los que rezo pa que el yo que he sido durante la mayoría de mi vida no despierte
el yo ese de qué más dan ocho que ochenta
en todos los sentidos
el yo de los gritos, los gramos, las contradicciones, las risas ensordecedoras y desesperantes
el yo de los cajeros, de no tener condones pero qué coño importa doce veces por noche,
el yo de las pastillas infinitas y el de la archiconocida, aplaudida y legendaria pota,
el yo de 'ni lo dejo mañana ni pasao, lo vamos mirando', el yo de los hospitales y del archivador lleno de informes psiquiátricos
el yo que vivía de noche y de día y de todo porque jamás dormía, hasta que no podía salir de la cama en tres semanas,
el yo de 'sólo escribo al borde del suicidio' que jamás paraba de escribir porque
el yo de la eterna culpabilidad que actuaba pasase lo que pasase
el yo de la mirada triste perpetua
el yo de las quemaduras y mil moratones permanentes
también el yo de la mañana siguiente, ese del que nadie habla
el yo de la desesperación que no te deja respirar
el yo de la rabia inmensa que impulsa al bucle
el yo de las emociones tan tan tan intensas que son imposibles de gestionar, expresar, comunicar, sobrevivir, sobrellevar
otros en los que las plegarias son pa que no se le suelten las cadenas porque noto cómo me mira, expectante
y otros, los lúcidos o todo lo contrario, en los que me doy cuenta de que está totalmente despierto y no hay cadena ninguna
porque es el mismo yo
el único
aún me cuesta percibirlo así a ratos
es el mismo puto yo de todos los días de mi vida
y el mismo que va a ser
el yo que por primera vez puede convivir en este cuerpo que también es él sin destruirlo
es el mismo yo, y ahora, tras dos años desde el coma, puedo aceptar de verdad, con todo lo que conlleva, que deseo seguir viva y que lo que implica ser el mismo yo
es que ahora me tengo que comer todas y cada una de las horas con ganas de y eligiendo no hacer
hay días buenos
y otros como hoy en los que a la que me despitase ya estaría pillando una garrafa de diez litros de alcohol, cuatro gramos y ancha es castilla
y ELIJO
no elijo por el 'oh, eva, es lo mejor para ti', ni porque me falten ganas, porque a veces ardo por dentro, JODER
elijo porque sé que mañana, después de absolutamente todo lo que he pasao y lo que ahora he conseguido, si lo hiciese iba a tener que matarme ya, sé que el siguiente intento será el último, el permanente, y qué pereza
con lo mal que me viene ahora
con todos los VIAJES que me quedan, las tostadas con tomate, las piezas, los libros, los dramas, los momentos de odiar a la gata por pesá, las risas hasta el llanto, todas las veces de cagarme en cristo porque la lavadora terminó hace dos horas y ahora la ropa huele raro, todas la veces de respirar súper súper hondo frente al mar, todos los textos de mierda, que el boli vuelva a pintar, todos los primeros sorbos de café según acabas de echarle el hielo, los audios de nueve minutos, las ganas de matar que me dan en el puto metro, los días que volveré a no poder salir de la cama, con los diez libros que podría escribir pero aún no, todas las veces de escaparme corriendo del curro pa fumarme un piti y encontrarme con una sonrisa por el camino, todos los ojos en los que me pierdo y las palabras que detesto, con todos los días de silencio y los de no callarme ni debajo del agua y con todo el resto de infinitas cosas que me quedan
qué dices, qué va qué va, déjate
es un yo despierto y consciente
es un yo tran qui lo (a ratos, a muchos ratos)
por muy duro que sea, pueda y vaya a ser

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