Cuando escribo ''Destructor'', en color rojo,
sobre la piel de mi mano, ,
no es porque sea el nombre de un conocido cualquiera,
ni porque esa palabra me guste mucho (que, también)
es porque, si te vas a Italia ocho días,
te echo de menos. Porque, aunque no estuvieses
camino de allí, yo seguiría haciéndolo.
Porque, a pesar de que nuestra primera conversación
fue una conversación sobre música, comercial,
me arriesgué, poco, pero, me aventuré a conocer
a alguien de apariencia inusual, y, varios años mayor que yo.
Bueno, varios no, más. Unos treinta y cuatro más, la primera vez que lo ví.
Porque me preguntaste si tenía intención de dirigir una conspiración contra ti,
cuando a mí, ni se me había pasado por la cabeza.
Hablamos, al principio, incómodamente. Pero, a base de conversar,
nos llevamos bien, aunque, casi nunca coincidíamos.
Porque, entonces, me mostraste quién eras en realidad.
Fue una sorpresa, a decir verdad. Pese a que, en el umbral de nuestra comunicación,
tuve mis sospechas; las descarté, y, me desconcertaste.
Y, porque mañana, tengo que acabar de escribir ésto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario