¿Por qué nunca recuerdo el motivo de mi risa,
pero sí el de mi llanto?
En este momento, sabría contestar a esa pregunta, creo,
pero, me ha venido otro pensamiento a la cabeza.
Que, aunque no recuerde de qué reí,
tengo a mi lado a la persona que lo hizo posible,
así que, espero vivir momentos mucho mejores.
Es como si le das una zanahoria a alguien, y, cuando se le acaba, no recuerda su sabor,
pero sí el del agua sucia.
La ventaja es que, ha aprendido a cultivar, a recolectar, y, por mucho líquido mugriento que tome,
siempre podrá cojer su chaqueta, si hace frío, y, dirigirse al huerto.
DD.

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