miércoles, 23 de febrero de 2011

The show must go on.

La anterior entrada, ya la terminaré.
Hoy, he sentido lo que es verdadera irritación,
cuando, al salir de la sala en la que, una compañera de clase y yo,
(por ser las personas con mejor nota de la clase)
hemos hecho, junto con gente de otros cursos, una prueba para la
preselección del concurso nacional de Matemáticas.
He sentido impotencia, he experimentado frustración,
pero, sobre todo,
verdaderas ganas de aprender, aprender algo, que siempre he odiado.
He notado deseos de derramarme, pero, ha sido fácil
apartarlos de mi mente, pensando en acabar esa prueba.

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