Yo tampoco sé vivir, estoy improvisando,
pues cada uno tiene que ir tirando a su manera.
Ayer me dormí con los ojos empapados en lágrimas.
Me estoy esforzando, más que nunca desde que empecé el instituto,
y, lo único que provoco así es que, al cometer un mínimo fallo, me grite by me quite la posibilidad
de obtener aquello por lo que estoy tan ilusionada últimamente, aquello que deseo desde hace
más de undoce meses, y de trece, y de catorce. Consigo que me reproche que soy una inútil,
que no sirvo para nada, que ni mire que estoy intentando cambiar.
Lo único que logro es sentir su desprecio y su máxima decepción, en lo más hondo,
y, asumirlo, como algo que no cambiará.
Es muy triste llorar en silencio, escondido, por miedo a que alguien
pueda darse cuenta, recordando su expresión al echarte en cara todo, al romperte en pedazos.
No quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a sentirme así.
Anoche, cuando no dejaba de pensar ésto, estaba en medio de un ''sucedáneo'', de ataque de ansiedad,
similar al que sufrí cuando casi nos secuestran en Galicia.
DD.
No hay comentarios:
Publicar un comentario