domingo, 22 de mayo de 2011

Betrayed.

Me entraron ganas de apedrearle,
de pegarle hasta que comprendiese todo.
El simple hecho, al menos, de que,
si no me ha criado porque ha querido irse,
no puede venir ahora a arreglarlo de esta manera.
No puede querer que hagamos todo
lo que no hemos hecho en estos años.
No puede pretender que aprovechemos
este tiempo para compensar el pasado,
porque perderemos el presente.

En serio, me enfurece que me trate como a una niña
de dos años cuando le conviene, y, como a alguien de cuarenta
en otras ocasiones.
Aunque, lo que más me enerva, es que, me toque el cuello.

DD.

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