Otro año más a la lista de vida.
Tan sólo llevo una hora cuarenta y siete minutos
siendo el centro de atención para todos,
(2:02) Ciento veintidos minutos más de vida,
ciento vientidos minutos más sin tenerle,
sin estar a su lado, sin ser querida por quién quiero serlo.
Ahora son las cuatro menos veinte,
y, bueno, como siempre, los sábados, a esta hora,
no quiero dormir.
Qué majo es Gato. Sí, ahora, a las cuatro y media,
sigue siéndolo.
Pues algo bueno puede cambiar a algo malo en un segundo.
Completamente cierto, Carlos.
Tendré que terminar esto luego, que son las diez y veinte, y, tengo algo de sueño.
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