Noto un vacío.
Sé que me falta algo, bueno,
me corrijo, me falta alguien.
Sí, he perdido a mucha gente,
pero también he aprendido a superarlo
con cierta rapidez, exceptuando
casos puntuales.
Ahora, ahora no sé qué pasa.
Ayer, mientras me miraba fijamente, sentada en el banco de la calle Mayor,
una de las personas más importantes en mi vida, me dijo que,
entre sus primero temas de conversación con la gente, de todos los días,
estaba mi sonrisa. Hace mucho que no me veía
sonreír así. En ese momento me reí, y, miré al cielo,
estaba gris, tenía una textura, desde mi posición, parecida a la de la lana;
estaba empezando a llover, además.
DD.
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