viernes, 31 de octubre de 2014

Cuando te parten en dos,

Conoces a una persona.
Sus manías, engranajes, pensamientos y detalles.
El brillo de su mirada. Aquello que consigue nublarlo.
Conoces cada ápice de su piel y de su conducta.
Llegas a un nivel tal de confianza que te replanteas tus principios.
Aquello que creías saber de ti se va al traste. Porque ha roto cada esquema en el que basabas tu comportamiento, en el que basabas tu persona.
Y eso es justo lo que te crees que te duele.
Entonces, te vas.
Y ahí te das cuenta de lo que te duele de verdad.
Después, poco a poco, e inconscientemente, vas idealizando a esa persona.
No porque hayas olvidado aquello que te daba ganas de apuñalar su cabeza, sus ojos tan achinados que no le permiten ver cuando se ríe, ni la estructura de los hombros en los que más veces te has apoyado cuando caías. No porque hayas olvidado que las miradas lo decían (y dicen) todo, ni que fue una de las primeras personas ante las que descargaste con toda su bravura tus habituales ataques de ansiedad, ni la forma en la que cuando os unís, creáis un vendaval. Sois una masa de energía que no deja indiferente.
No porque hayas dejado de saber lo que pasa por su mente a cada instante, ni porque haya dejado de saberlo ella.
No porque hayas dejado de quedarte sin respiración cada vez que vais a veros.
Sino porque el no basar tu día a día en esos pequeños gestos va haciendo que tu cerebro te traicione, te destripe, y te pudra por dentro aún más.

Es curioso cómo he conseguido dar forma una porción de esta rabia en la que estoy nadando para transformarla así en estas palabras que sólo me han hecho tener más ganas de verte.
Así que espero que el bus no tarde.

domingo, 26 de octubre de 2014

Real de por vida, (it never gets easier)

No. No va a volverse más fácil.
No vas a dejar de querer estampar el despertador, no vas a dejar de temblar por el frío tras pasar la noche en un banco, cubierto de cartones. Ni va a joder menos amanecer tras unos barrotes, con un compañero que te rajaría por tres pitis observándote desde la litera de al lado.
El vacío que me colapsa al abrir los ojos y darme cuenta de que no estás aquí va a seguir durmiendo conmigo.
Las traiciones seguirán haciendo que sientas la danza de mil cuchillos avanzando por tu piel, alcanzando tus entrañas.
La soledad seguirá deleitándote, al tiempo que te sumerge en una bañera llena de pétalos color escarlata, para sacar su pipa y volarte los sesos con silenciador.
Y dejarte ahí, sangrando, inerte.
Iniciando la metamorfosis, convirtiéndote en recuerdo.
Los golpes no dolerán menos.
Las mentiras partirán tu pecho.
Vivir en el odio será igual de reconfortante, igual de jodido, igual de motivador, de destructor.
La lucha seguirá siendo el principal motivo.
El reloj te asfixiará, escribir seguirá matándote, palabra por palabra, trazo a trazo.
Respirar te envenenará; el aire sin su fragancia, sin transportar la melodía de sus gemidos, seguirá intoxicado.
Pensar te encadenará, hasta que comience a desplegar tus alas. A curtir tus callos, tus manos. A quemar tus suelas, a prensar tus canutos, a degustar tus birras. A saborear un buen libro, a escuchar unos ojos que gritan sin contenerse.
Pero, te harás más fuerte.
Crecerás, aprenderás, vivirás, resistirás.
ARDERÁS, surcarás tu tez de cicatrices, tu alma de costuras, de agujas, de astillas y balas.
Tu actitud sustituirá al bate, tus ojos a la navaja.
Serás tu propio monstruo, pero, de los de carne y hueso, de los que no temen a morir por la libertad, por el orgullo. Por la vida.

Eva García

jueves, 23 de octubre de 2014

Condenada

Condenada al vacío inerte, a los eternos viajes por la nada.
A tu voz. A que ésta me salve, a que suponga un punto de inflexión, un momento de lucidez entre tanta niebla, 'de paciencia, de fuerza, de control entre tanto desastre'. Condenada a que tu voz desaparezca, a fundirme con los gritos que salen de mí a raíz de los instintos animales.
A ser dominada por unos brazos invisibles, a romper las cadenas de las apariencias y convertirme en chispa, corriente, que a su paso.
A beber hasta la última gota de mi voz, condenada a que el propio silencio corroa mi integridad y el viento transporte el susurro cada vez más próximo, nítido y apreciable emitido por los monstruos que habitan en el abismo de mi cabeza.
Condenada a sentir arder esa nada que provoca mis escalofríos, y que acerca hasta mí las llamas en las que me hundo, en las que me fundo, hasta desaparecer de la mano de mis miedos.

Belleza es destrucción, evolución, y distorsión

Belleza es silencio, es armonía y discordia. Belleza son gritos, una descarga de energía, un vendaval que no te deja indiferente, al que no te resistes (no deseas hacerlo). La belleza te embriaga, te sumerge. Belleza es actitud, belleza es no dejarte vencer, belleza son entes que no cieguen. Belleza es sinceridad, matar a la vergüenza, a la esperanza y no perder las ganas.
Belleza es razón, es esencia, es nitidez, es falta de necesidad de sentido.
La belleza es un reflejo distorsionado de cada realidad,
belleza es apreciar cada brizna en su totalidad.
Belleza es ser sin ser.
La belleza es todo, es nada. Y no es.
La belleza de unos ojos tristes que han dejado de esconderse.

viernes, 17 de octubre de 2014

Diecisiete de octubre, otro año más.

Diecisiete de octubre, otro año más. En los anteriores, fue un día de que la distancia doliese, de desear eliminarla, aunque fuese por unos segundos, para poder, al fin, contemplar la mirada tras la que se encontraba la persona que marcó un antes y un después. La persona que me hizo adorar, entre comillas, su acento andaluz. La persona que me hizo escribir de una manera que no creía posible, la persona cuya ausencia me hundía. Una relación que pasó por infinitas fases. Cada día era algo nuevo, sustentado en la base de la no estabilidad que me permitía sentir. Me hizo aprender, me hizo reír, me hizo articular miles de veces la palabra 'idiota', me hizo creer, en un momento en el que no podía siquiera hablar. Hizo que las lágrimas y la falta de ellas no fueran en vano, aún incluso sin haber tenido el placer de poder observar su barba de tres días, la forma de sus ojos al sonreír, o sus gestos al recibir una gran decepción. Encontró una canción que representaba, y, representa a la perfección aquello que hubo. Hoy, sin embargo, es un día en el que aprecio enormemente todo lo que me hizo sentir, todo lo que conseguí hacerle sentir. En el que soy consciente de que nada va a volver, ni lo deseo. Fue en otra etapa, en otra vida, y supuso algo que dudo que olvide. Fuiste, eres, y serás aquél chico de Jaén al que quise tanto. Aquel chico que hizo que, segundos antes de encontrarnos cara a cara no pudiese siquiera respirar. Y lo agradezco. Que me dejases entrar en tu vida, salir de ella. Y que me hicieses desear que estuvieses en la mía. No voy a poner una foto nuestra, ya que, si alguien está leyendo esto, no necesita conocer tu cara para comprender mis sentimientos. Y, no necesito que los comprendáis, simplemente hacerlo yo. Hoy, cuatro años después de haberte conocido, sigo alegrándome de haber empezado a discutir aquel día con el desconocido que ahora no lo es tanto.
Llevas cuatro años en mi vida, cuatro años anclado a mi muñeca, y, yo a la tuya. El tiempo, con nuestra ayuda, se ha encargado de ir haciendo que esas letras sean, a cada segundo, más ininteligibles. Ha ido desgastando, pero no borrando. Sé lo que pone ahí debajo. Sé lo que hay. Llevamos una vida en la que el otro ya no tiene un papel principal, pero, eso, ya lo dice la pulsera, te esperaré al morir.

viernes, 10 de octubre de 2014

<<
-En noches como esta, en las que la brisa nocturna está deseando acariciar tu cuerpo e inyectar frío a través del sudor.
-En las que el cielo está impaciente por convertirse en un techo que albergue los gritos.
-Techo que alumbra lo que no se verá, sólo apto para los sentidos.
-Sentidos que conseguirán devastar todo aquello con lo que se topen.
>>

jueves, 9 de octubre de 2014

Deja que el sol te congele, que la lluvia te limpie, que el silencio te demuestre. Deja que el viento te arrope, que la desilusión te levante, y la verdad te corrompa. Déjate inundar por su fragancia, déjate colapsar por su tacto. Déjate transportar por su voz, déjate inspirar por sus palabras. Y, justo cuando la armonía llegue, justo después del éxtasis, abre los ojos y haz que todo arda.

lunes, 6 de octubre de 2014

Y dejo de ser.

Soy cada centímetro de ti, cada detalle que registro, cada sonido que detecto.
Soy cada beso que te robo, cada olor que saboreo y cada golpe que resisto.
Cada gramo de odio, cada victoria del orgullo, y cada brizna de tu risa.
Soy cada palabra que no pienso, cada grito que no callo, y cada gemido provocado.
Soy el suelo que me sostiene, cada hoja que baila al son del viento, y cada recuerdo que apuñala.
Cada marca de tu espalda, cada espejo hecho trizas.
Soy cada gota de sangre de la herida que más duele, cada trazo del bolígrafo que te desgarra la vida.
Cada idea tachada, cada esperanza asesinada.
Soy cada roca del fondo del pozo del que no sabes salir, cada ápice del océano que te balancea a su merced.
Soy cada falta de sentido que te desconcierta y cada susurro que te provoca escalofríos.
Cada mentira que te hace creer a salvo, cada verdad que revienta tu cabeza, cada gesto que pretendes esconder, y cada dosis del químico que apacigua tu naturaleza.
Soy cada coma que te hace tener ganas de más, cada segundo que fortalece tus inseguridades, cada acorde que forja tu dolor y cada río de luz que te permite 'inmortalizar' lo más perecedero.
Soy cada horizonte destruido, cada distorsión reflejada, y cada garganta cortada.
SOY LA INCERTIDUMBRE QUE TE PROVOCA AQUELLA CERRADURA POR LA QUE NO PUEDES MIRAR.
Y, dejo de ser en cuanto el sentimiento me inunda.

sábado, 4 de octubre de 2014

Quiero que me mires a los ojos y lo entiendas.

Quiero que me dejes indagar en ti, en tu cerebro y en tus tormentos.
Quiero mojarme contigo bajo tus tormentas.
Quiero intentar plasmar tu esencia en líneas impregnadas de sentimientos fundidas con un papel.
Quiero captarte, despertarte, molestarte,
quiero reírte, gemirte, mirarte y respirarte.
Quiero empaparme con tus gestos, conocerlos al detalle.
Quiero ahogarme en tu olor y ser rescatada por tu voz.
Quiero que me enseñes, quiero aprenderte.
Recorrer cada centímetro y volver a empezar.
Leerte, entenderte, tocarte y no perderte.
Quiero luchar a tu lado.
Quiero saber aportarte algo.
Quiero que me mires a los ojos y lo entiendas.
Y, ante todo, quiero que nunca me quieras.

Eva García.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Gritos


Sin ti aquí los pitis se hacen muy largos, los canutos muy silenciosos y las noches muy vacías.
Desgarremos cuerpos, desgarremos vidas, desgarremos esperanzas para alimentar a nuestro monstruo interior. Mutilemos. Reduzcamos sus ilusiones a litros de sangre, aniquilemos sus recuerdos y convirtámoslos en humo, empujemos sus fuerzas por el abismo en el que reinan los gritos de tu olvido.

El cerebro explota cuando se enciende el mechero.

Esos días en los que despiertas y tu propia lucidez te deslumbra, te ciega.
En los que sabes que nada ha cambiado, pero lo sientes así. Tu cerebro luchando contra tus sentidos, contra el reflejo de la realidad que ahora se presenta ante ti. Otra vez.
En los que entiendes, en los que no necesitas respuestas vacías ni tabaco para 'calmar' la ansiedad.
Todo es increíblemente nítido bajo tu mirada, las melodías hacen mella, las texturas te deleitan, los olores te pierden y los sabores te encuentran.
Consigues acariciar la tez del mundo sin miedo a la verdad. Sin que éste te arranque la mano de un bocado. Captas la esencia.
El frío te mantiene caliente, pero los glaciares interiores parecen permanentes.
Y, esto no consigue impedirte fluir, dejar de huir.
Dejas de intentar amueblar tu vacío y lo contemplas.
Lo disfrutas.
Te sientas en un rincón y lo respiras.
Lo versas, lo escuchas, lo comprendes y lo quemas.
Dejas de darle el poder de envenenarte.
Y, entonces, sales de allí, sin preocuparte por cerrar la puerta.

Eva García.